20/05/2019
Miércoles 15 de Mayo de 2019 Política

WhatsApp, redes y un mensaje para cada votante: pone Macri todo el arsenal en manos de Marcos

 

Con la economía en rojo, una inflación rebelde y agresiva, niveles de endeudamiento muy elevados y un salario mínimo que pasó del primer puesto del ranking de la región al último, el número de escépticos dentro del oficialismo crece y exige definiciones a la mesa chica del PRO, caracterizada por su hermetismo. La lectura que hacen los más allegados al presidente Mauricio Macri endulza los oídos del primer mandatario: “Ocho puntos de rating es la mitad de audiencia que tiene un video enviado en una cadena de Whatsapp teledirigida”.

Los paliativos para complacer a los que piden un Cambiemos más amplio ante la amenaza de perder el control de Balcarce 50, destaca un importante consultor del Gobierno con diálogo frecuente con el ecuatoriano Jaime Durán Barba, son solo un maquillaje de la verdadera apuesta de campaña: una audiencia dividida en decenas de grupos sociales para hacer llegar la prédica del “futuro promisorio” y dilapidar “un pasado de fracaso”.

Esa estructura en la que confluyen el expertise en big data, comunicación y política es manejada por el jefe de Gabinete Marcos Peña. Los pedidos de darle más lugar al brazo político del oficialismo, encabezado por el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el presidente de Diputados Emilio Monzó chocan, nuevamente, con la estrategia de comunicación directa que ensaya el politólogo de la Universidad Di Tella, con recursos que desconocen la escasez y alcanzan a todos los funcionarios, desde los municipios más pequeños hasta la Casa Rosada.

 

El oficialismo confía en que un dólar controlado, un discurso de polarización y un engranaje aceitado en la maquinaria de Peña llevará a Macri, paso a paso, a conseguir la reelección. A cada instancia electoral le corresponde un objetivo propio que los consultores del oficialismo sintetizan en el siguiente relato: las PASO reflejarán el escenario bipolar de competencia y, por lo tanto, servirán para eliminar la posibilidad de que una tercera vía electoral se presente como una fuerza con capacidad de llegar al balotaje; en ese sentido, en la primera vuelta, después de una migración importante de votos desde el peronismo federal a Cambiemos, Macri se impondrá por algunos puntos contra Cristina, diferencia que se acentuará en el balotaje.

 

Estas definiciones que salen del seno de Cambiemos no se corresponden con los escenarios que arrojan las encuestas. Aunque Macri recuperó algunos puntos incluso en los sondeos de Isonomía, la consultora que llegó a darle nueve puntos de diferencia a Cristina Kirchner, todavía no aparecen sondeos que señalen algo más que un empate técnico. También subrayan que si CFK se baja, crecen las posibilidades de que Macri pierda, pero no lo ven como algo viable, ya que consideran que cualquier abanderado de la expresidenta que logre llegar a la Casa Rosada debería meterla presa para reafirmar su propio liderazgo.

Al peronismo federal sólo le piden que, después de la primera vuelta, acompañe a Macri en su reelección para seguir en el camino del vía crucis. Es lo que las espadas del Gobierno le dicen a Miguel Ángel Pichetto: que Macri está dispuesto a hacer el trabajo sucio para que un peronista recoja los frutos del ajuste y la economía de los salarios baratos, pero recién en 2023.

 

 

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