19/08/2019
Jueves 18 de Abril de 2019 Desfile de poder

La industria de la moda nacional en crisis: derrumbe de ventas y cierre de locales de marcas históricas

En un escenario económico de profunda crisis y recesión, con un fresco resultado de la inflación acumulada del primer trimestre que asciende al 11,8% -dificultando alcanzar la meta del gobierno del 23% para todo 2019- el consumo de bienes y servicios que exceden el pago de servicios y la alimentación familiar se alejan de las posibilidades de gran parte de los argentinos. Es por ese motivo que la industria textil es una de las más golpeadas en esta realidad de caída estrepitosa del consumo, que este año acumulará el sexto año consecutivo de números en rojo. 

Lejos de confirmarse la amenaza fantasmal de los primeros meses del actual gobierno, cuando la preocupación del sector de la indumentaria estaba anclado en las promesas de apertura de importaciones que incluía el desembarco del gigante del fast fashion H&M, entre otros, la amenaza real no ha salido de las fronteras nacionales. 

Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), entre 2015 y 2018 la producción textil cayó 66%. La devaluación del peso fue un primer factor perjudicial y el aumento imparable del dólar está liquidando a una industria que depende casi exclusivamente de que el trabajador no pierda poder de compra. 

Estos factores, sumados al incremento de los costos que implican los alquileres de los locales y las tarifas de servicios, empujaron a que marcas de moda históricas del panorama local se presentaran a concurso de acreedores o solicitaran el proceso preventivo de crisis, una herramienta dispuesta en la década del noventa con la intención de ofrecer una opción previa a la quiebra, donde las empresas pudieran continuar sin despidos masivos y cierres de sucursales.

Es el caso de dos reconocidas diseñadoras que fueron una pieza fundamental del comienzo de lo que hoy se conoce como diseño de autor: Cora Groppo y Valeria Pesqueira. A estas marcas de diseño se suman algunas de shopping, como Chocolate -que cerró el año pasado- y María Vázquez. Otras reconocidas marcas como Ay Not Dead, Wanama, Cook y Legacy acaban de presentar concurso preventivo de acreedores, y Martín Churba, diseñador de Tramando, cerró cuatro de sus cinco locales.  

Más datos duros que explican la crisis: durante enero la caída de la producción de indumentaria fue de 12,5% interanual, según el Indec. Además, la producción textil -proveedor principal del sector- sufrió una caída del 27,9%, lo que profundiza una situación que ya era preocupante en el inicio del mandato de Mauricio Macri, y que no parece hacer sonar alarmas en Casa Rosada. 

Pocos días atrás, el diario La Nación publicó una nota titulada “Efecto Marie Kondo: las cosas usadas vuelven a estar de moda”. Se trata de un nuevo episodio de lo que en redes sociales se conoce burlonamente como “militando el ajuste”, y que intenta disfrazar de tendencia los comportamientos relacionados con una disminución del poder adquisitivo y de la calidad de la vida de los argentinos. A la moda de vivir en 30 metros cuadrados, revolver en la basura, regalarle cajas a los niños en lugar de juguetes, se suma la moda fashionista de comprar ropa usada. 

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