12/12/2018
Miércoles 05 de Diciembre de 2018 Política

La guerra Carrió-Patricia, una interna por los límites ideológicos y ¿por la vicepresidencia?

"Nos quedamos hasta que nos echen". La explicación de una de las personas más cercanas a Elisa Carrió sobre la reacción de ayer dio algunas pautas sobre la jugada de la líder de la Coalición Cívica, que después de su enfrentamiento con Germán Garavano ahora apuntó contra Patricia Bullrich, una de las "mimadas" del Gabinete.

Aislada de la toma de decisiones y enojada porque no la consultaron antes de acordar con el PJ el Presupuesto, la diputada decidió ayer fijar los límites de su pertenencia a Cambiemos y medir, de paso, su gravitación dentro de la alianza oficialista.

"Al humanismo no se renuncia por demagogia electoral. No me importa perder votos, no es mi idea la disputa de poder ni los cargos públicos", tuiteó esta mañana, después de haber usado ayer esa misma red social para enfrentarse abiertamente con Bullrich por la nueva reglamentación del uso de armas de fuego por parte de las fuerzas de seguridad.

Carrió fijó, así, los límites "ideológicos" de su pertenencia a Cambiemos y marcó distancia del discurso de mano dura de Bullrich, al que calificó abiertamente de fascista. Fue, en realidad, un mensaje a Macri: en Argentina no hay lugar para para un Bolsonaro ni para parecerse a él, aunque una parte del electorado (que es marginal pero se identifica mayoritariamente con el PRO) lo reclame.

Pero la reacción tiene, también, otro trasfondo: la vicepresidencia. Después del G20, que el Gobierno definió como un "éxito", la ministra de Seguridad empezó a sonar como posible compañera de fórmula de Mauricio Macri el año que viene. La funcionaria es una de las de más alta imagen positiva y tanto su discurso como su accionar encajan en el nuevo "paradigma" regional, encarnado en la figura del presidente electo de Brasil.

La líder de la CC-Ari, aclarando que no tiene aspiraciones políticas, salió a bloquear esa posibilidad. Según su círculo, una "derechización" de Cambiemos tiene doble filo: podría recuperar o apuntalar al electorado propio desilusionado por la situación económica, pero podría también catalizar la unidad de la oposición, ya no solo del kirchnerismo y el PJ "alternativo" sino de ambos espacios con la izquierda, cuyo caudal de votos podrá ser escaso en la elección general, pero clave en la inevitable segunda vuelta.

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