Nahir Galarza, a la cárcel común de Paraná: la cronología del caso

La mujer más joven del país en recibir cadena perpetua ahora deberá cumplirla en una cárcel común sin privilegios.
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Nahir Galarza abandonó finalmente la Comisaría del Menor y la Mujer donde estaba alojada desde el 2 de enero para ser trasladada a la cárcel de mujeres de Paraná.

La joven mató a Fernando Pastorizzo el 29 de diciembre de 2017 y ahora deberá cumplir su condena en una cárcel común. Tras su reclusión desde el 2 de enero, la adolescente permanecía en la Comisaría del Menor y la Mujer de Gualeguaychú y pidió en varias ocasiones no ser trasladada a un servicio penitenciario mayor. Pero tras ocho meses de permanencia, la Justicia de Entre Ríos decidió derivarla a la Cárcel de Mujeres de Paraná.

 

La entrerriana de 19 años, se convirtió en la mujer más joven de la historia en recibir una cadena perpetua. Los jueces determinaron, tras un mes de audiencias, que Galarza recibiría la máxima pena tras el “homicidio calificado por ser de una persona con quien ha mantenido relacion de pareja”.

Tras siete meses en vilo, la defensa no pudo probar que el asesinato no fue intencional ni que había violencia de género en la pareja. “Quedó destruida la hipótesis que sostuvo que los disparos se realizaron de manera involuntaria”, comentó el letrado al leer la sentencia y agregó: “Entre ambos existía una relación de pareja”.

La cronología del caso

Confesión de asesina

El 30 de diciembre de 2017, Nahir Galarza es detenida por el asesinato de Fernando Pastorizzo, su presunto ex novio al ser la última persona en verlo con vida. Tras horas de interrogatorio, confesó haber disparado los dos tiros que mataron al hombre de 20 años.

“Te amo para siempre”

Sólo un día después de su detención, se da a conocer un posteo que realizó la joven horas después de matar a su novio. “5 años juntos, peleando, yendo y viniendo pero siempre con el mismo amor. Te amo para siempre, mi ángel”, rezaba el texto acompañado por una imagen de la pareja. La historia de Instagram fue publicada el viernes al mediodía.

El jueves por la noche, Nahir había salido con Fernando y, tras discutir, le disparó con el arma reglamentaria de su padre. Volvió a su casa, se acostó a dormir, se despertó, desayunó y eligió la foto para publicar.

Estado de shock

A las 48 horas, Galarza fue internada en el área de Psiquiatría del Hospital Centenario, debido a su estado de salud inestable. Después de confesar el crimen entró en un estado de shock y fue imposible entablar diálogos coherentes con ella.

Prisión preventiva

Un juez de Garantías de Gualeguaychú le dictó el 2 de enero, la prisión preventiva a Nahir por 60 días y fue trasladada a la Comisaría del Menor y la Mujer. En tanto, los familiares y amigos de Pastorizzo realizaron una marcha a los Tribunales locales pidiendo justicia. “Mi hija no es un monstruo”, sentenció Marcelo Galarza, el padre policía de la acusada.

¿Violencia de género?

Los padres de Nahir contaron el 3 de enero a los medios que su hija había sido golpeada por la víctima y que mantenían una “relación enfermiza”. Mientras tanto, el fiscal Sergio Rondoni Caffa ordenó la investigación de los celulares de la trágica pareja.

Dos amigos de Fernando desmintieron a los padres de Nahir y cuentan que la mujer también era agresiva con él. “Ella no quería que se junte con nosotros. Siempre se ponía a llamarlo cuando estaba con nosotros. No sé si era por celos u otra cosa. Ni a nosotros nos hacía bien eso, por eso le decíamos que era mejor cortar”, confesaron los allegados.

Ese mismo día, el fiscal contó neutralmente cómo era la situación: “Ella le pegó a él, pero también él le había pegado en la cabeza a ella, había una situación de violencia de ambas partes”.

Pero un dato curioso salió a la luz en el medio del escándalo. Años atrás, cuando Galarza tenía 16 años, denunció haber sido secuestrada tras estar 24 horas desaparecida. Por falta de pruebas, la investigación no siguió su curso y se presume que fue una travesura adolescente sin delito de por medio. La credibilidad de la joven se pone en juego.

Versiones cruzadas

Mientras que la familia de la víctima piensa que fue un homicidio “meticulosamente planificado”, la defensa declara que no hay pruebas fehacientes que Galarza haya disparado el arma. Las pericias revelan que no se encontraron rastros de pólvora sobre las manos de Nahir, pero el fiscal explica que esas pruebas se realizaron más de seis horas después del hecho y que la detenida pudo haberse limpiado. La confesión de asesinato complica a los abogados de la defensa que tratan a toda costa de reducir la posible condena de homicidio doblemente agravado: por el vínculo y por ser premeditado.

Monitoreo por pulsera

El 6 de enero, Victor Rebossio, el abogado defensor, apeló por primera vez la prisión preventiva, pidió que sea domiciliaria y que la joven sea monitoreada con una pulsera.

Prisión preventiva

El juez Javier Cadenas rechazó el 9 de enero, el pedido de la defensa de la adolescente y mantuvo la prisión preventiva por 60 días, tras los cuales sería trasladada a una cárcel común. Esto no sucedió pero sí se mantuvo la detención.

A partir de esta orden, se realizaron otros 5 pedidos de excarcelación. La última fue realizada esta mañana y la jueza María Angélica Pivas ratificó la medida.

La primera audiencia del juicio

En el primer día del juicio, Nahir se mostró tranquila, aunque se quebró en llano cuando escuchó el relato que ella mismo hizo la madrugada fatal.  La joven llegó temprano este lunes por la mañana a los Tribunales de Gualeguaychú, escoltada por cuatro policías.

La joven se sentó en el banquillo de los acusados más de cinco meses después de que Pastorizzo apareciera muerto con dos disparos. La chica tuvo que responder varias preguntas sobre sus datos filiatorios: nombre, edad, qué estudia, entre otras consultas. Respondió que sí a todo.

Juicio

En un proceso rápido, el juicio se llevó a cabo en un mes exacto. Con los ojos de todo Gualeguaychú puestos en el desarrollo de las audiencias, la defensa de la joven trató de bajar la pena que veían indiscutible.

La sentencia de culpabilidad por el crimen era difícil de revertir pero el abogado José Ostolaza intentó dar cuenta que Nahir no tenía la intención de matarlo y que su reacción fue una consecuencia de sufrir violencia de género.

Del otro lado del estrado, los fiscales Sergio Rondoni Caffa y Lisandro Beherán sostenían que disparó voluntariamente y que el hecho estaba agravado por el vínculo sentimental de pareja que mantenían.

La querella fue por más y agregaron que se trató de un crimen premeditado, habiendo Nahir agarrado la pistola oficial de su padre policía para convertirla en el arma homicida.

Galarza no negó haber disparado pero argumentó que “se le apagó la mente” en el momento que “accidentalmente” disparó.

Sentencia

Tras meses de análisis, pruebas y alegato, el juicio llegó a su fin y los jueces determinaron la sentencia. Siete meses después del crimen, Nahir Galarza fue encontrada culpable y condenada a prisión perpetua por “homicidio calificado por ser de una persona con quien ha mantenido relacion de pareja”.

“Quedó destruida la hipótesis que sostuvo que los disparos se realizaron de manera involuntaria”, comentó el juzgado y agregaron que no se pudo determinar que existiese violencia de género en la pareja, principal justificación de la defensa.

Los familiares de Fernando Pastorizza decidieron finalmente hablar con la prensa tras el veredicto y aclararon que no lo hicieron antes porque no deseaban entorpecer el desarrollo del juicio. “Ahora empiezo a hacer el luto de verdad. La promesa que le hice a Nando de llegar hasta el fondo de esto, me hizo estar entera durante todo el proceso“, comentó la madre de la víctima muy conmocionada.

Cárcel común

En un nuevo revés para Nahir y su familia, la entrerriana fue trasladada a la Cárcel de Mujeres de Paraná. Durante el juicio y desde su detención, la condenada pidió reiteradas veces no permanecer recluída y, de hacerlo, no estar en un sistema penitenciario tradicional. La Justicia de Entre Ríos decidió que su condena debía cumplirla al igual que el resto de las condenadas. Allí compartirá el pabellón con dos mujeres policías de Entre Ríos, integrantes de una banda narco que operaba en la costa del río Uruguay. También estará con Griselda Bordeira, la periodista y suboficial de la policía de la provincia, también procesada y con prisión preventiva por su relación con el narcotráfico.