Motochorros y manifestaciones: retoman Bullrich y Garavano la política de “mano dura”

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Pese a instalar su agenda social con el debate por el aborto de cabecera, el Gobierno no olvida que cuando asumió en 2015 obtuvo el voto de una parte importante de la sociedad que pedía “mano dura” frente al delito. En paralelo con el progresismo artificial, el oficialismo propuso hoy una reforma del Código Penal enfocada en dos temas: los motochorros y las agresiones al personal policial en las marchas.

La propuesta fue presentada por el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, ante el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

En el caso de los motochorros, Larreta quiere incorporar el uso de motocicletas como agravante de los delitos de robo y hurto. En los últimos años, esta forma de robo se propagó en la Ciudad de Buenos Aires. El Gobierno había intentado controlarlo aumentando las cámaras de Seguridad y realizando campañas mediáticas de prevención. Nada sirvió.

La reforma previsional dejó varios detenidos. Sin embargo, a los pocos días, la mayoría ya se encontraban en libertad. En esa línea, el jefe de Gobierno propuso la pena de prisión para todos los individuos que durante cualquier concentración de personas “arrojen elementos contundentes o inflamables que puedan provocar la muerte, menoscabar la integridad física de otro individuo (aun cuando estén dotadas de instrumentos de protección) o que afecte el normal desenvolvimiento de la misma”.

En medio del debate por la despenalización del aborto, el gobierno suma proyectos para apelar al voto “duro” de Cambiemos. Ya amagó con arancelar la salud y la educación para los extranjeros, busca aumentar las penas por algunos delitos y endurecer el protocolo antipiquetes ya vigente en la Ciudad de Buenos Aires.