Majdalani, Angelici y Arribas: los nombres en la olla que quiere destapar Ramos Padilla

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El caso del presunto abogado Marcelo D’Alessio, acusado de extorsionar empresarios en nombre del fiscal Carlos Stornelli, entre otras cosas, llegó a la prensa internacional debido a la impericia que le adjudican a Mauricio Macri, que inició un juicio político contra el juez Alejo Ramos Padilla, encargado de investigar el caso D’Alessio. Tal torpeza sólo se explica, señaló el editorialista Carlos Pagni, porque el gobierno nacional considera muy importante que no se destape la olla en la que el magistrado quiere hurgar: aquella que contiene los vínculos entre la justicia y los servicios de inteligencia del país. Tres nombres aparecen en el radar de esta conexión: Gustavo Arribas, Silvia Majdalani y Daniel Angelici.

El editorialista de La Nación consignó que Gustavo Arribas será el próximo invitado a la bicameral del Congreso ya que D’Alessio, durante el allanamiento en su casa, pidió que llamaran al titular de la AFI. “(D’Alessio) Dijo que reportaba a los excomisarios Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi, que estarían ligados a Silvia Majdalani, la segunda de Arribas”, revela Pagni; y agrega: “es lógico que Macri pretenda controlar una investigación sobre la ciénaga en la que se movía D’Alessio. Él confió los servicios de inteligencia a las tres personas de su mayor confianza. Arribas; Nicolás Caputo, que es el padrino de Majdalani, y Angelici, que domina las oficinas de finanzas y de Legales a través de viejos colaboradores de Darío Richarte, funcionario de la ex-SIDE. Tocar ese núcleo es tocar el nervio más sensible. Macri pidió la destitución de quien lo hizo”.

Cuando Macri era presidente electo, en 2015, fue consultado sobre qué haría con los servicios de inteligencia del país. En Cambiemos había un proyecto de eliminarlos, pero el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad desistió de la idea: aclaró que serían usados para la seguridad nacional y que cambiarían radicalmente de la usanza kirchnerista de “perseguir a los ciudadanos”. Ramos Padilla presume que el cambio no llegó nunca y por eso indaga si D’Alessio es parte de ese entramado.


Daniel Angelici

Si bien el macrismo había prometido romper con ese pasado de espionaje, la nueva jefatura de la AFI puso como director de Finanzas al contador Juan José Galea, un personaje muy cercano al ex subjefe de la SIDE en tiempos de la Alianza, el abogado Darío Richarte. Richarte es confidente del presidente de Boca, Daniel Angelici. El “Tano” es uno de los que talló la nueva AFI, aunque disputa terrenos con Elisa Carrió, una enemiga política.


Darío Richarte

Arribas era representante de jugadores de fútbol y negoció la venta de Carlos Tevez al Corinthians de Brasil en 2005. En ese pase, el jugador cedió al club un 15% en “reconocimiento por las atenciones y capacitaciones” recibidas.

El titular de la AFI fue acusado de haber recibido US$600 mil de un operador de la empresa Odebrecht y luego fue sobreseído por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral. Su declaración patrimonial indica que es más rico que el propio Macri. “En 2016 declaró $126,6 millones, un 9,5% más que el año anterior. Reportó dos departamentos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, valuados en $3,6 millones cada uno; un lote y una casa en San Martín de los Andes (que el funcionario ubicó en la provincia de Río Negro, aunque la ciudad queda en Neuquén) por un valor total de $1,7 millones; cuatro departamentos y una casa en Brasil, cuyo valor sumado asciende a $14,3 millones y tres autos. Además, declaró ahorros en la Argentina por $4,2 millones y la gran mayoría en el exterior: $42 millones en dos cuentas en Suiza y $600 mil en una cuenta en Brasil. Por último, dijo tener acciones en tres empresas radicadas en Brasil por más de 50 millones de pesos”, consignó una investigación de Chequeado.


Mauricio Macri y Gustavo Arribas

Majdalani es segunda de Arribas en la AFI. Tiene una relación muy estrecha con Francisco “Paco” Larcher, el que ocupó su mismo cargo durante casi todo el kirchnerismo, y que ahora tendría una agencia de asesoría de organismos de inteligencia asociada a exagentes de la CIA.


Silvia Majdalani

Esos tres nombres propios configuran el entramado que, para Pagni y otros analistas, el Gobierno no quiere que salga a la luz, mucho menos en medio de una campaña electoral que ya es lo suficientemente complicada para el oficialismo debido a una economía que no rebota, un endeudamiento profundo y una estrategia, la polarización, que no encuentra el rendimiento de otros comicios.