Logra el gobierno un triunfo contundente y ahora debe buscar el peronismo nuevos líderes

La victoria de Cambiemos a nivel país, abre un nuevo panorama político en Argentina. Cristina perdió, pero no se baja de la discusión ante una inminente reunificación.
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Cambiemos ingresó en una nueva era. No solamente consolidó -y revalidó- su fuerza política dos años después del ballotage que erigió a  Mauricio Macri como presidente, sino que amplió su base electoral y logró una nueva hegemonía política. Ganó en la columna vertebral del país,(Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, la ciudad de Buenos Aires, entre otras) y pintó de amarillo una buena parte del país. Se lo deben a virtudes propias y errores ajenos: la atomización del peronismo explica en gran medida este resultado.

La atomización del peronismo explica en gran medida este resultado.

Un triunfo contundente y un peronismo de accionistas minoritarios derrotado son las dos principales postales de la jornada electoral. El candidato a primer Senador por Cambiemos, Esteban Bullrich, se alzó con el primer lugar en la provincia de Buenos Aires al derrotar a la candidata de Unidad Ciudadana Cristina Kirchner. La primera derrota de la ex presidente abre una nueva etapa para un peronismo atomizado que pagó caro en las urnas no haber conformado una “unidad”. Con el 98% de las mesas escrutadas, Cambiemos logra una victoria y consolida su proyecto político y la ¿reelección? de Mauricio Macri en puerta.

Cambiemos logra una victoria y consolida su proyecto político y la ¿reelección? de Mauricio Macri en puerta

Cambiemos le debe gran parte del triunfo en la provincia de Buenos Aires a María Eugenia Vidal. La gobernadora aupó al candidato “testimonial” que encarnó Esteban Bullrich. No supo consolidar su imagen “per se” para mostrar un perfil autónomo en toda la campaña. Vidal supo reemplazar al ex ministro de Educación en el redil proselitista y mediático que encarnó en esta campaña que transcurrió; lo reemplazó en entrevistas, actos e incluso en los festejos del búnker habló por último la Gobernadora. Bullrich acumuló varios traspiés comunicacionales pre y post PASO.

En el peronismo el escenario es diferente. Perdió las elecciones en una provincia “autóctona” de los peronistas, si; la fragmentación peronista conspiró para que los resultados transparenten una derrota, si. Sin embargo, no se sabe hasta qué punto está decretada la “muerte política” de CFK. Todos dicen que con Cristina no se puede, pero que sin Cristina no se puede. La senadora electa de Unidad Ciudadana ya avisó: “mañana comienza nuestro trabajo”. En el análisis también confluye la derrota en Salta de Urtubey, “autoproclamado” candidato de la “renovación” del peronismo, y de Sergio Massa, quién perdió en manos de Cambiemos su propio bastión, Tigre,  y se le fugaron -prácticamente calcados- 4, 2% hacia el sello de Mauricio Macri. CFK cosechó 3.487.750 votos. Habrá que ver si lo hará valer en la mesa de “reunificación” del PJ, sello que abandonó y que volvió a adoptar en el sprint final de la campaña qué postura tendrán los gobernadores? 

Comienza un nuevo escenario, habrá que ver con qué celeridad plantea el Gobierno las reformas que tiene en mente. El espaldarazo de las urnas dejó de ser una “sensación”.