La reunión en “Los Abrojos” que unió a SOCMA con los Kirchner: los vínculos de Franco Macri con China

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Detrás del respaldo de Franco Macri a “un candidato de La Cámpora” se encontraban las principales inversiones del fundador del grupo SOCMA. Pionero en el vínculo con China, el empresario Franco Macri llegó a ser designado “consejero senior para inversiones en Latinoamérica” del gigante asiático y, en los últimos años de su vida de negocios, los dedicó casi de lleno a ese rol, que tuvo un destacado espacio durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner.

“Los chinos siempre aportan su apoyo, su tecnología, sus financiamientos”, destacó el padre del presidente Mauricio Macri en una entrevista radial de 2015, en su cocoliche. El vínculo entre el líder de SOCMA y Beijing nació en la década del 80 y fue al más alto nivel: tal es así que, en 1990, durante la visita de Estado que realizó a la Argentina el entonces presidente de la República Popular China, Yang Shangkun, incluyó en su agenda un asado en “Los Abrojos”, la quinta de la familia Macri en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas. En ese sentido, el acercamiento del matrimonio Kirchner a los BRICS significó que Franco Macri accediera a un rol protagónico en el empresariado argentino.

En aquella comida mencionado, el mandatario oriental le ofreció al empresario ítalo argentino que se ocupara de algunas gestiones comerciales chinas en América Latina. Ese vínculo tuvo como primer gran proyecto la introducción de autos chinos en la región: a lo largo de las últimas tres décadas, la firma Sideco se convirtió en la principal importadora de las marcas orientales Chery, DFSK y JAC Motors. “Su relación con el país asiático, que data de más de veinte años, lo ha convertido en un referente obligado cuando se pretende conocer la estructura de ese complejo y poco conocido mundo de empresas chinas y sus vínculos con el Estado en la República Socialista”, afirmaba la página web del empresario.

 El nivel de acercamiento e interés por China era tan profundo que las tarjetas personales de los gerentes de las empresas del grupo SOCMA estaban escritas en uno de sus lados en idioma chino. A medida que pasaban los años, el vínculo se iba acrecentando, con gran protagonismo del empresario de origen chino Fernando Lin, una suerte de embajador de Franco Macri en el Lejano Oriente. Entre 2000 y 2014 funcionaron en Beijing las oficinas del Macri Group, con una quincena de empleados: en esa ciudad, el padre del presidente Mauricio Macri tenía alquilado un departamento, un chofer a su disposición y un traductor.

El zenit de esa relación llegó a partir de la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada: “Néstor fue el que nos impulsó a unirnos con China, pero hay ministros o empresarios que no lo permiten”, afirmaba en 2015. Incluso, en 2010 formó parte de la delegación empresaria que viajó con la entonces presidenta Cristina Kirchner a China. Pese a la gran cantidad de iniciativas que quiso impulsar para China, Franco Macri debió sufrir la mayoría de las veces y fueron las menos las veces que sus intermediaciones llegaron a buen puerto: logró que la Argentina comprara 279 vagones de subte, pero no pudo concretar ambiciosos planes, como la limpieza del Riachuelo y la rehabilitación del Belgrano Cargas.

“Néstor fue el que nos impulsó a unirnos con China, pero hay ministros o empresarios que no lo permiten”

Su importante rol fue destacado en 2006, cuando el Gobierno de Hu Jintao le dio el título de “consejero senior de la República China para Inversiones en Latinoamérica”, que el empresario lució con orgullo en su “bio” de la red social Twitter. Sin embargo, sobre el final del Gobierno kirchnerista el italoargentino veía cómo decaía esa relación que había intentado (y logrado) forjar durante décadas: “Fuimos los primeros, diez años antes, de tener los chinos disponibles a darnos cualquier cosa, pero estamos ahora al fondo de la cola“, se quejaba Franco Macri en 2015, ante las quejas de empresarios respecto al estrecho vínculo entre el Gobierno de Cristina Kirchner y Beijing.

Ese año, antes de que su hijo asumiera al frente de la Casa Rosada, cerró la oficina que tenía en San Isidro y que se dedicaba de lleno al vínculo con China. Con los achaques que le trajeron los años, Franco Macri dejó de viajar a China -su cuerpo no soportaba ya los viajes de 25 horas-, aunque nunca dejó de recibir llamados de empresarios y dirigentes del gigante asiático: no en vano, los organizadores de la Cumbre del G20 2016, realizada en la ciudad china de Hangzhou, pusieron en distintos carteles la cara de Franco en vez de la de Mauricio, una confusión que llamó la atención en aquella ocasión.