Inflación, volatilidad e incertidumbre: las causas del desplome de los créditos UVA

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Los primeros resabios de la recesión económica ya comenzada golpearon al mercado inmobiliario y, principalmente, al caballo de batalla del Gobierno para garantizar la casa propia: los créditos UVA. Con el dólar oscilando los $28 y una tasa de interés superior al 40%, los créditos UVA, que había sido furor en los últimos meses de 2017 y primeros de 2018, cayó en junio un 42% según un informe oficial publicado por el Banco Central.

En detalle, la entidad que dirige Luis Caputo contabilizó un volumen operado de casi ocho mil millones de pesos en el sexto mes del año para los créditos al sector privado de la modalidad UVA. En mayo, por su parte, la cifra había alcanzado los 13 mil millones, según datos publicados por el mismo informe, que admite una caída significativa.

El volumen operado en créditos UVA cayó casi seis mil millones de pesos entre mayo y junio

La caída de los créditos tiene varias explicaciones que se complementan entre sí. La incertidumbre económica generada por la volatilidad del dólar restó expectativas a los solicitantes. Al mismo tiempo, dado que los valores inmobiliarios están dolarizados y los créditos son en pesos, la corrida cambiaria desalentó los pedidos.

Por último, también por los cambios en los valores del dólar, los montos para acceder a un crédito UVA fueron actualizados, lo que limita la cantidad de personas que pueden hacerlo. Puntualmente, para recibir un millón de pesos y pagarlos a 30 años, el sueldo mínimo debe ser un poco más de 25 mil pesos. Hace exactamente un año, el mínimo de acceso era cercano a 19 mil pesos, lo que representa un incremento superior al 30 por ciento.

Como los UVA actualizan la cantidad de cuotas de acuerdo a la inflación, cuando el aumento de precios es muy elevado, las cuotas mantienen su valor pero se multiplican en cantidad, lo que genera que el mismo crédito se termine pagando por mucho más tiempo del estimado en un principio. La tasa de interés significativamente alta también acentúa la contracción económica que sacude al mercado inmobiliario.