Luego de que una consultora privada vaticinara una inflación cercana a las dos unidades para el mes de septiembre, los economistas comenzaron a advertir un fracaso de la política monetaria propuesta por Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central. La llegada de los números del Indec sólo reafirmaron los temores del oficialismo.

Con el aumento inflacionario de 1,9 por ciento (IPC), la meta propuesta por el Banco Central fue alcanzada con tres meses de anticipación. Cabe destacar que aquella meta era de 12 por ciento con cinco puntos de flexibilidad, es decir, como máximo 17 puntos. 

Además, el Banco Central dio sus números para el 2018. La meta inflacionario para el año que viene es 10 por ciento con un rango de más menos dos. Con la inflación sin bajar en 13 meses, el nuevo número parece una utopía. "Con esta política monetaria y fiscal la inflación no va a bajar", aclaró el economisma José Luis Espert en Radio Mitre.

El presidente del BCRA negó la problemática. "La inflación nucleo del tercer trimestre de este año es la más baja de toda la gestión", afirmó Sturzenegger en una conferencia de prensa sobre el G20. El IPC núcleo acumulado en 2017 es de 16,1 por ciento. Espert afirmó que no cumplir con las metas inflacionarias "es una pérdida de reputación grande para el Banco Central”.

"Hay dos opciones: seguir forzando la meta de inflación o blanquear que con esta política fiscal, no podés cumplir esta meta", dijo Espert, que advirtió que el déficit fiscal es el principal problema económico que atraviesa la Argentina.

El economista señaló dos caminos para reducir el déficit fiscal: bajar el gasto público o aumentar la presión impositiva, es decir, recaudar más dinero, pero avisó ésta ya es altísima en Argentina y ningún Gobierno se anima a enfrentar el costo político de reducir el gasto.

"El gasto público no está bajando, hasta donde vamos a llegar con la presión impositiva para no tocar el gasto público. Somos verdaderos esclavos de la presión impositiva", sentenció Espert. Además, señaló que una posible reforma impositiva es irrealizable a menos que se plantee reducir el gasto, ya que el déficit no podrá pagarse.