En los pasillos de Py: el escape de Farah, Lázaro Báez y un guiño a Pagni

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Y voló, voló

Un escrito que se veía venir. Una decisión que parece no tener vuelta atrás. Eduardo Farah, miembro de la Cámara Federal, quiere partir hacia un Tribunal Oral en lo Penal Económico. Quiere alejarse de la controversia que se generó a partir del fallo que liberó a Cristóbal López.

El escrito de Farah ya está en el Consejo de la Magistratura que deberá votarlo y aprobarlo. Después, el traslado quedará en manos de Macri. Desde el Gobierno, ya aseguraron que ven bien que el juez se vaya de la Cámara Federal. Dos pájaros de un mismo tiro: desplazan a alguien “molesto” y, a la vez, se aseguran un lugar en esa Cámara para alguien que les agrade más. Diferente situación es la de Jorge Ballestero, a quién el oficialismo detesta desde siempre: juran y perjuran que no se la harán tan fácil.

Expectativa

Lázaro Báez sabe que el día D se acerca. Que ya queda muy poco para el mega juicio en Comodoro Py por la Ruta del Dinero K. Es más, el Tribunal Oral Federal 4 ya fijó la cita previa, una especie de reunión donde imputados, jueces y acusadores se sientan a evaluar las pruebas.

Después de ese momento, los jueces pondrán fecha al debate, que se realizará antes de noviembre de este año. Mientras tanto, en el fuero Penal Económico, Martín Baez, hijo del empresario, fue enviado a juicio oral por retención de haberes.

Molestias

En otra edición de “Por los pasillos”, contamos que existían ciertos enconos con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, y que también había varios jueces que querían apoyarlo frente a las críticas de Elisa Carrió, su acérrima enemiga.

Los federales, que vienen bastante enojados, declinaron el pedido del juez Javier Leal de Ibarra (un protegido del presidente de la Corte y que está a cargo de la oficina de escuchas) para que se firmara una nota en solidaridad con “Lorenzo”. Por ahora, nada de guiños al Presi, que transita momentos ásperos.

Enemigos íntimos

Julio De Vido batalla en Py contra las resoluciones que lo tienen preso y también contra los que cree que filtraron información de sus cajsas. Hasta ahora, no tuvo suerte. La Cámara Federal desestimó una denuncia que hizo el ex ministro contra Carlos Pagni y Carlos Stornelli por violación de secretos.

En Tribunales se burlaban de la situación y, a la vez, cuchicheaban sobre otra causa sobre violación de secretos que tuvo, sin embargo, otro destino. Claudio Bonadio (el más ninguneado por sus colegas) procesó a dos fiscales la semana pasada por informar sobre una causa de relevancia pública: una jueza (pareja de un narcotraficante condenado) investigada por lavado de activos.

“La embajada está que arde”, decía un juez que hace varios años comparte piso con Claudio. Es sabido que le dicen la embajada a su juzgado porque allí no rige la ley argentina.