Con la seguridad de que el crecimiento del liberalismo, como alternativa al Frente de Todos y a Juntos corresponde a “un apoyo mediático, político y económico”, la precandidata a diputada nacional por el Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad (FIT-U), Myriam Bregman, dijo que no conoce “a nadie que haya votado a la Izquierda y ahora vaya a votar a Milei”. En diálogo con El Canciller, criticó a Vidal, apuntó a ambos lados de la grieta e insistió para que se trate la legalización de la marihuana y la Ley de Humedales.

- ¿Creés que la izquierda puede, definitivamente, convertirse en tercera fuerza?

Cuando nos referimos a una tercera fuerza no nos referimos solo a lo electoral, sino a una tercera fuerza política y social independiente de las dos grandes coaliciones que vienen gobernando y gestionando la pobreza. El peronismo y las distintas variantes de la derecha de CABA ya tienen garantizado su lugar en el Congreso. Ahora, lo que está en discusión realmente es si la Izquierda va a tener un lugar o no.

- ¿El crecimiento de los libertarios, con figuras como Javier Milei, es un fenómeno que te preocupa?

A mi me preocupan los valores que expresan: la misoginia, la xenofobia, el antisemitismo en algunos casos. Se naturaliza que puedan decir absolutamente cualquier cosa, como que nos llamen “zurdos de mierda”. Después, me parece que la existencia de ese sector se puede explicar racionalmente. La derecha llegó a sacar el 74% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires, y hoy miden 20 puntos menos. Hay un sector de ese electorado que ya eligió a la derecha antes y que se radicalizó. Milei logra empalmar ese voto que deja vacante Patricia Bullrich con el voto histórico que ha tenido la derecha militar.

- ¿La pandemia, y su consecuente cuarentena, influyó en algo de esta representación?

Ocurre que con la falta de presencialidad en los lugares donde se agrupan los jóvenes, se expresan mucho más los jóvenes de derecha, que lo hacen a través de las redes sociales. La izquierda, desde siempre, tiene una construcción distinta: colectiva, de las calles, de las escuelas y de las universidades.

- ¿Creés que les quita parte del electorado joven con esta idea de “rebeldía de derecha”?

No, eso me parece una confusión. Yo no conozco a nadie que haya votado a la Izquierda y ahora vaya a votar a Milei, ni vi ninguna encuesta que diga que sus votos vienen de ahí. Además, Milei no es rebelde, quiere volver a las relaciones laborales del siglo XVIII.

Myriam Bregman: “Milei no es rebelde, quiere volver a las relaciones laborales del siglo XVIII”

- ¿Qué opinás acerca de lo que dijo María Eugenia Vidal sobre que “una cosa es fumarte un porro en Palermo y otra es que te lo fumes en una villa”?

Me parece estigmatizante. Hace una diferencia de clase. Ella ve que el joven relajado es el de clase media o alta, y que al pobre solo le queda la persecución policial. Pero también me preocupa que Leandro Santoro diga que su partido siempre planteó la legalización, cuando su Gobierno es el de Sergio Berni, que encarcela pibes por tenencia de cannabis.

- ¿Por qué creés que no se legalizó aun?

Las dos grandes coaliciones han tenido y tienen representación en el Congreso. Si hoy no se aprobó todavía una ley que legalice el consumo y el autocultivo es responsabilidad de ellos. No pueden hablar en tercera persona. Con la Ley de Humedales, Vidal dice que tiene que estudiar y Santoro que hay que hacer una agenda ambiental ¿Por que no lo aprobamos mañana? ¿Por qué no llamamos a una sesión el lunes y votamos esas dos leyes?

- Muchos afines al Frente de Todos insisten, un poco en chiste y un poco en serio, en que te pases para ese lado, ¿ven algo peronista en vos?

No, creo que es al revés, a ellos les gustan mis ideas de izquierda. Tiene que ver con una pelea que vengo dando desde hace muchísimo tiempo contra la impunidad, por la cárcel a los genocidas, por los derechos de las mujeres, entre otras. Estimo que es un reconocimiento a esos valores e ideas.

- ¿Cuál creés que es la imagen que el votante de Juntos o del peronismo tiene de ustedes?

Lo que veo es que, a pesar de las grandes diferencias con nosotros, muestran un respeto muy grande por las peleas que damos. Un reconocimiento. Siempre destacan dos cosas: una es la coherencia, el “no comparto nada, pero respeto que tengan valores”; y la segunda es que siempre estemos en todas las luchas.