Si se mira con detenimiento, la paz cambiaria que logró Guido Sandleris no responde a que el presidente del Banco Central genere más confianza que su predecesor. Recién en el presente, luego de varios meses de apretones monetarios y con miles de millones de pesos sacados a la fuerza de la plaza, la tasa de interés volvió a los niveles a los que la había llevado Luis Caputo, al que también se lo criticó por congelar el crédito con esta medida.

Basta mirar el riesgo país para mostrar que la confianza en Argentina se mantiene baja. El indicador cerró el lunes a 753 puntos básicos, valor que no alcanzaba desde la corrida cambiaria que eyectó a Caputo en la corrida cambiaria de agosto. En el Gobierno aseguran que el riesgo país sube porque crece la incertidumbre de los mercados frente a la reelección de Macri; es decir, el indicador aumenta a medida que la oposición -puntualmente Cristina Kirchner- mejora su imagen frente al electorado.

Es lógico que el oficialismo busque instalar que el riesgo país (o la desconfianza de los mercados) crece por motivos políticos. Incluso es probable que una parte del incremento se deba a lo antes mencionado. Aún así, el Gobierno también sabe que sobran otros argumentos: el aumento exponencial de la deuda, las pocas perspectivas de crecimiento, los altos niveles de desocupación y el descontento social producto de una importante pérdida de poder adquisitivo en los sectores asalariados.

El Gobierno dejó claro que el financiamiento del 2019 está blindado. Los privados suscriben a la teoría, pero piden respuestas pensando en 2020 y el oficialismo no las tiene. Estudio Broda, por ejemplo, afirma que la curva de rendimientos de los bonos argentinos indica que el mercado tiene "serias dudas” sobre el financiamiento público a partir del 2020.

El impago de intereses puede derivar en una nueva reestructuración de la deuda. Las fuerzas políticas no macristas dan por sentado que, cualquiera que llegue a Casa Rosada en 2019, va a tener que renegociar con el FMI, que no acepta quitas. El Gobierno asegura que a partir del año próximo, cambiará el contexto financiero para Argentina, y podrán volver a tomar deuda en los mercados a un menor nivel de intereses.