La inflación de octubre será cercana al 6%. Aunque el plan de Guido Sandleris logró calmar al dólar, el torniquete monetario del Banco Central todavía no tuvo incidencia en las fluctuaciones de los precios. La inflación de septiembre -de 6,5%-, la segunda más alta en la era de Cambiemos, significó un recalentamiento que, por efecto arrastre, afectó también en los valores de octubre que el Indec publicará en dos semanas.

Según los analistas privados, la doctrina Sandleris bajada desde Washington tendrá efecto en la reducción de la inflación, sobre todo a partir del último bimestre del año. De todos modos, en el décimo mes, y más aún si se divide en dos tramos, comenzó a advertirse una desaceleración de los precios.

La inflación de octubre poco tendrá que ver con el aumento de tarifas o las fluctuaciones del dólar, que de hecho reflejó una baja de casi cuatro pesos en sus valores minorista y mayorista. Sino que se tratará de un arrastre de la suba reflejada en septiembre.

La gran suba de precios del noveno mes del año generó que todos los agentes formadores de precios, a los que le subieron los costos de producción -en este punto, cabe destacar que la inflación mayorista, mucho más influenciada por el dólar, fue de 14% en septiembre-, ahora se atajan con nuevas subas y se genera una rueda inflacionaria difícil de parar incluso con el plan contractivo de emisión cero de pesos del BCRA.

Por eso, las consultoras privadas creen que es crucial que se estabilice el valor del dólar y no haya nuevos sobresaltos, en orden de detener el espiral inflacionario generado por las múltiples corridas cambiarias que hicieron ascender el precio de la divisa norteamericana más del 100% en lo que va del año.

En ese sentido, por ahora el BCRA no evalúa bajar mucho la tasa de interés. Aunque en los últimos días experimentó probar una leve reducción -llevándola a cerca del 70%-, la misma se mantendrá hasta fin de año por arriba del 65%. Al renovar Leliq cada siete días, la tasa nominal asciende al 100% anual para los bancos, que aumentaron el interés que pagan por los plazos fijos de los ahorristas.

El mantenimiento de la tasa alta y, por ende, del plan contractivo del BCRA, aparece en el memorándum del FMI con el Gobierno. La entidad que preside Christine Lagarde quiere asegurarse de que Argentina tenga solvencia de pago y busque dinamizar la economía antes de tiempo.