Después de algunos meses de calma bajo el mando de Guido Sandleris, el dólar volvió a rozar los $40 y se alejó de la banda inferior de flotación cambiaria. La fuga de capitales cedió en octubre pero es récord en 2018 y las reservas del Banco Central se queman en el pago de intereses de deuda. Aunque Donald Trump aporta buenas noticias y la balanza comercial se mantiene favorable, vuelve a escalar la desconfianza en la entidad monetaria y el contexto externo ayuda poco.

Fuente: Christian Buteler

Desde que llegó al Banco Central con la venia del Fondo Monetario Internacional, Sandleris logró establecer la paz cambiaria a fuerza de enfriar la economía cortando de cuajo la emisión monetaria de la entidad. Con inflación récord los primeros meses por el arrastre de los últimos meses de Luis Caputo en la entidad, se preveía que el aumento de precios comenzaría a desacelerarse en los últimos dos meses del año, pero el nuevo avance podría generar otra presión de cara al final del año.

La escalada del dólar responde a factores locales e internacionales. Por un lado, la entidad monetaria persiste en la baja de la tasa de interés, que se encuentra apenas encima del 60% -cabe destacar que llegó a ser superior al 74% en los comienzos de la doctrina Sandleris-. Con esa tasa, algunos inversores advierten que los instrumentos dejan de ser atractivos y de nuevo piensan en activos dolarizados.

Más allá de los factores domésticos, existen factores externos que catalizan la subida del dólar, como la incertidumbre por el advenimiento de Andrés Manuel López Obrador y las dudas sobre la salud de Jair Bolsonaro en Brasil, factores que derivaron en un aumento de incertidumbre para los mercados que afecta a toda la región.

En general, los analistas financieros coinciden en que la baja de la tasa de interés es el principal factor de presión alcista sobre el dólar. La búsqueda de recalentar la economía de cara al 2019, año electoral, podría encontrar inconvenientes si persiste el desincentivo por los activos pesificados.

Por otro lado, la Cumbre del G20 y el adelanto de que Donald Trump y Mauricio Macri firmarán acuerdos para generar inversiones de empresas estadounidenses en Argentina, por hasta USD 20.000, en tanto que el mandatario estadounidense habilitó las exportaciones de carne vacuna argentina, muestran nuevamente un respaldo internacional al Gobierno, que afronta -al mismo tiempo- una pérdida de confianza interna.