Dólar a $43, inflación alta y caída de la actividad: ¿hay margen para la reactivación antes de octubre?

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Después del derrumbe del consumo interno y la expectativa de la inflación anual en aumento, los números de la producción también se contrajeron. Ahora, con la suba del dólar, los especialistas aseguran que la reactivación se torna cada vez más difícil, pero que de suceder, no será para todos los sectores de la economía, lo que a siete meses de las elecciones no es un dato alentador para la Casa Rosada.

Tras el cimbronazo de 2018 con dos corridas cambiarias, el dólar no logró congelarse. La estrategia del Gobierno para mantenerlo estable se diluyó cuando la moneda estadounidense sufrió un aumento del 4% y llegó a su récord histórico superando los $43.

Con un mercado pesimista que asegura que la inflación podría cerrar hasta en 40% en 2019, la crisis también se traslada a los sectores productivos. El Indec anunció esta semana los números de enero, con una caída anual de un 15,75% en construcción y un 10,8% en industria, rubro en el que además, la capacidad instalada descendió a 56,6%, el nivel más bajo desde 2002.

En un año electoral, se empantana el paisaje económico de cara a octubre y la reactivación se convierte en una necesidad del Gobierno para no hundir el barco. Algunos especialistas aseguran que podrían asomar algunas mejoras puntuales, pero no en todos los sectores.

La industria y la construcción no correrían la suerte de repuntar. Según afirmó Julio Crivelli, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, en Fm La Patriada, “el momento actual es malo y el año va a ser malo” y “la construcción y todo el resto de la actividad, van a sufrir”.

“Este mes hemos experimentado un, no sé si llamarle alivio, pero amecetamiento de la mala tendencia que veníamos experimentando, los números cayeron menos”, apuntó.

En esa misma línea, en diálogo con El Canciller, el economista y director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales, Mariano Otálora, aseguró que esa es la mejor salida que se espera en este contexto: la caída moderada de los indicadores.

“La recuperación se va a dar de forma muy gradual y sólo en algunos sectores, no en toda la economía”, observó y explicó que en los próximos meses puede haber una recuperación leve de la mano de una recomposición del salario, jubilaciones, AUH y paritarias gremiales, lo que podría significar un impacto positivo en el consumo interno.

El último informe del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano advirtió que es probable que esa recuperación permanezca limitada a la actividad de la agroindustria y del turismo. “La cosecha será superior a la del año pasado, castigada por la sequía. Ello implica una mayor demanda de maquinaria agrícola, fertilizantes y otros insumos para la campaña 2019/2020. También significa un mayor volumen de exportaciones”, explicó Víctor Beker, director del CENE y exdirector del Indec.

“El tipo de cambio revirtió también la balanza de turismo, a favor del receptivo y en detrimento del emisivo. Ya en noviembre y diciembre de 2018, el saldo pasó a ser positivo, mientras que hasta entonces venía siendo crónicamente negativo. Ello impactará positivamente sobre actividades ligadas como la hotelería y la gastronomía”, continuó el economista.

Beker: “La normalización de la economía brasileña debería repercutir en un alza en las exportaciones, particularmente las de la industria automotriz”.

Por su parte, Mariano Kastelboim, economista de la Universidad Nacional de Avellaneda, confirmó que no existe margen posible. Además del agro, “algunos sectores directamente vinculados al campo pueden llegar a andar bien, pero nadie más. Con esta inestabilidad, incertidumbre, pérdida de credibilidad sobre el Gobierno nacional en materia de política económica, no hay chances de reactivación antes de octubre”, apuntó.

La mejora de algunas proyecciones podrán darse a través de, por ejemplo, el crecimiento del consumo o a través de la inversión estatal directa en obra pública. Aunque será difícil que desde la Rosada den ese vuelco, la profunda recesión pareciera no dar espacio para negociaciones o pasos en falso.