Detienen a uno de los violadores más buscados del país

Alejandro Alfredo Manrique estaba prófugo hace tres años, después de ser condenado por abusar a una nena de 13
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Fuga y búsqueda

Alejandro Alfredo Manrique fue encontrado culpable de violar durante más de un año a la hija de su mujer. Pero, por esas vueltas inexplicables de la Justicia argentina, la orden de detención salió diez días después que la notificación. Cuando la policía llegó al domicilio, él ya no estaba allí. Así comenzó una larga búsqueda a lo largo de todo el territorio argentino.

Manrique integraba la lista de los 10 violadores más buscados del país

Manrique integraba la lista de los prófugos más buscados del país, junto con otros nueve violadores. Hasta había una recompensa de $500000 por su captura.

Captura

El dato sobre su paradero habría llegado hace unos días al Ministerio de Seguridad de la Nación, que pidió a la Secretaría de Seguridad de la Provincia que coordinara el operativo de detención. Una delegación de agentes de Investigaciones Criminales de la Policía de Córdoba lo detuvo cuando salía de su casa en San Marcos Sierra (a 140 kilómetros de la capital provincial), donde vivía con una nueva familia.

Estiman que en las próximas horas será trasladado a Buenos Aires.

Su causa

María Mercedes Aira, su mujer de ese entonces, se enteró de que Manrique había abusado de su hija durante más de un año. En aquel momento, la nena tenía 13 años y el hombre –con el cual vivía- subía constantemente a su habitación.

Abusó de su hija de 13, durante más de un año

Como no tenía dinero al momento de enterarse, Mercedes, se encargaba ella misma de llevar los expedientes y papeles a tribunales. Fue ella misma quien pidió la cautelar para que Mantique no se pueda acercar a ninguna de sus hijas.

Un año y medio después de la denuncia pudo llegar al juicio. Y, tras seis audiencias de juicio oral y una total violación de las cautelares, el tribunal lo condenó a 15 años de prisión por abuso sexual agravado por el vínculo en cuatro ocasiones gravemente ultrajante, en concurso real con corrupción de menores. Tras apelaciones de la defensa, se estableció una pena de 10 años, que nunca cumplió.