De las Lebacs a las Lecaps: el cambio de estrategia del Central

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Lebacs, Letes, Botes y ahora Lecaps. En medio de la hecatombe financiera, el tándem económico de Cambiemos encarnado por Luis Caputo y Nicolás Dujovne utilizan todos los instrumentos financieros disponibles para intentar aguantar contra la corrida. En la recta final del proceso de desarme de la bola de nieve explosiva que le adjudican a Federico Sturzenegger, Caputo cambia una “b” por una “c” pero, ¿cuál es la diferencia entre las Lebacs y las Lecaps?

Las Lecaps son una herramienta financiera “anti-Lebacs”

Básicamente, las Lecaps son una herramienta financiera “anti-Lebacs”. Su nombre completo son Letras del Tesoro Capitalizables en Pesos. Este instrumento es la gran apuesta del Gobierno para poder bajar la tasa de interés el año que viene, que adjudicó a tres plazos distintos unos $107 mil millones. Las diferencias fundamentales con las Letras del Banco Central son dos.

Capitalización


La primera tiene que ver con la capitalización. En el caso de las Lebacs, la capitalización era íntegra, mientras que para las Lecaps es mensual. Esto hace que las del Tesoro son más rentables. ¿Por qué? porque la rentabilidad se acumula con el interés. Por ejemplo, ante una inversión de $100, después de un mes el monto sería $104, que son reinvertidos, por lo que el nuevo interés se calcula ahora sobre un monto mayor al inicial. De esta manera, el segundo mes pagaría $108,6. Si bien la diferencia parece pequeña, en grandes plazos la rentabilidad crece significativamente (al 1% mensual, el capital se duplica en 72 períodos, mientras que si no fuese capitalizable, lo haría en 100 períodos).

¿Quién las emite?


Por otro lado, y por lo que este tipo de activos sirve para desarmar Lebacs, es que las Lecaps no generan emisión monetaria. Mientras que las letras del Central son una inyección indirecta de dinero por parte de la entidad monetaria, que a la hora de los vencimientos imprime billetes para afrontar el pago de vencimientos; en el caso de las Lecaps, en tanto, el Tesoro absorve pesos de la economía y no afronta el pago con dinero creado.

En ese sentido, desde 2015, el Gobierno encaró un proceso de desfinanciamento del Tesoro por parte del Banco Central, una herramienta muy utilizada durante el kirchnerismo, que en vez de pedir deuda afrontaba el déficit con dinero creado por el BCRA y transferido al Tesoro. Dejar de realizar esta acción fue uno de los pedidos clave del FMI a la hora de acordar el préstamo con la Argentina.


En tanto, el stock de Lebac generaba que los megavencimientos derivaban en una fuerte presión sobre el dólar cuando las expectativas de un aumento en el tipo de cambio causaba renovaciones menores. Dado que el Tesoro deberá pagar los intereses de las Lecaps, el pago de intereses de deuda pública fue lo que más aumentó en el presupuesto 2019: pasará de 225.000 millones de pesos en 2018 a 401.000 en 2019, un crecimiento del 75%.