Cinco motivos de los incendios en el país (y en el mundo): intereses económicos, cambio climático y un activismo más visible

Los fuegos a lo largo y ancho del territorio nacional no dan tregua, al igual que ocurre en California y el sur de África. Qué factores tener en cuenta para comprender este fenómeno.
El Canciller - Comentarios
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Los incendios en Córdoba consumieron ya entre 14.000 y 18.000 hectáreas y en el Delta del Paraná todavía continúan.  También hay quemas en Catamarca, Formosa, Chaco, Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Corrientes. Pese a los intentos por parar los incendios, casi 100.000 hectáreas están bajo fuego.

“En el país está el foco en la tercera sección del Delta en la provincia de Entre Ríos, en la primera sección del Delta a la altura de Escobar y en las sierras del Valle de Punilla, en Córdoba”, explica la arquitecta bioclimática y residente de las islas del Delta del Tigre, Iane Vukosich.

Para entender el fenómeno que sucede tanto en el país como en el resto del mundo, el coordinador de la campaña de humedales de Greenpeace, Leonel Mingo; el activista de la ONG “Correntinos contra el Cambio Climático”, Nicolás Duarte y Vukosich explican los puntos más importantes.

1. No es nuevo

Las quemas suceden todos los años. Pero lo particular del 2020 es que es muy seco y por lo tanto, es más difícil de controlarlas.

“En estos casos no se sabe cual es la causa exacta, en Córdoba ya arrestaron a un hombre y en Tigre acusan a acampantes. Pero la realidad es que no es algo nuevo”, sostiene Vukosich. Y explica que “el año pasado en Ushuaia se incendió el cordón costero con la intención de desarrollar una actividad turística, sin tener en cuenta que es único bosque del país de categoría 1 con llegada al mar”.

Por su parte, Duarte destaca que las quemas se dan en distintos puntos de Corrientes. “Antes habían cinco aviones hidrantes, pero ahora el Ministerio de Seguridad nacional los sacó de la provincia para llegar a otras zonas”, dispara.

2. Intencionalidad en pos de los negocios

“Detrás de estos incendios está la mano del ser humano, tanto en el Delta como en Córdoba”, explica Mingo.  Considera que esta situación se debe a los intereses de los sectores inmobiliarios y ganaderos. Y aclara: “En el noroeste de la ciudad de Córdoba casualmente están creciendo los countries. También hay quemas en el norte de la provincia que es parte de la región de bosques del gran Chaco, que ya vienen siendo destruidos”. Esto condujo a que en esa zona hayan pastizales para las vacas.

Más de 150 personas debieron ser evacuadas por el incendio en Córdoba. Foto NA: FAA.

“El agronegocio y los negocios inmobiliarios son algo grande que parece que tienen piedra libre en el país, deberían haber leyes firmes con sanciones fuertes que defiendan el ambiente”, dice Vukosich.

Sobre esta cuestión, la arquitecta bioclimática aclara que “los incendios intencionales responden mayormente al desarrollo de alguna actividad económica, y por eso, necesitan limpiar la zona para plantar monocultivo o actividades inmobiliarias”.

3. Ley de Humedales

Desde Greenpeace impulsan un proyecto de ley de Humedales, que contempla la figura del delito penal. Esto implica que la persona que quema cumpla una pena efectiva de prisión. “No puede ser que quede impune”, apunta Mingo. Y aclara que es fácil distinguir quiénes son los que queman, “sobre todo si los bosques tienen dueños”.

“Existe la ley de Manejo de Incendios en Argentina que prohíbe las quemas pero no pasa nada”, dice el miembro de la ONG. Algo parecido sucede con la ley de Bosques, sancionada para parar la deforestación: ” Las sanciones son multas demasiado bajas, por eso impulsamos que se incluya la figura del delito penal”.

4. Estrategias

Para que los incendios no vuelvan a ser parte de la realidad del país, el coordinador de la campaña de humedales de Greenpeace sostiene que es necesario que se exponga lo que sucede. “Cuanta más exposición más factible que no se repitan tanto. Todos deben interiorizarnos y difundirlo, así se conoce”, afirma.

“Antes había más impunidad porque hoy con un celular se captan imágenes tan tremendas de los focos”, dice Mingo.

Vukosich coincide en que es clave alzar la voz y mostrar lo que sucede. “Vivimos en un mundo moderno donde destruir naturaleza para generar actividades económicas es moneda corriente. Se sobrevalora el dinero y no la vida”, afirma. Y agrega: “Debemos entender y los involucrados en estas operaciones económicas deben saber que antes esta la protección de la fauna y flora local”.

La otra estrategia es impulsar nuevas leyes que dispongan sanciones y condenas de prisión.

También coinciden Mingo y Vukosich en la importancia de accionar desde las normas con el objetivo de que sancionen a quien quiere aprovecharse y destruir estos ecosistemas.

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5. Cambio climático en ascenso

Los incendios afectan de forma directa el cambio climático. “Cuando un árbol está vivo o hay humedales capturan dióxido de carbono, entonces cuando son destruidos sale disparado a la atmósfera”, explica el coordinador de Greenpeace.

Al quemar los árboles se sobre acelera el cambio climático y se destruye el ecosistema. Esta situación la califica de “doblemente negativa”. Conduce a que cada vez hayan más cantidad de sequías intensas e incendios.

“Las consecuencias directas de los incendios son el cambio climático, por eso hay que replantearse el modelo productivo y de consumo”, dice Duarte. Y aclara: “Anoche la ciudad de Corrientes estaba tapada de humo”.

EE.UU., Latinoamérica y África bajo fuego

Frente a tantos focos de incendio, la NASA armó un mapa que los muestra alrededor del mundo: en EE.UU., América Latina y el sur de África.

Los incendios forestales de California son el segundo y tercero más grandes en la historia del estado. Seis personas ya murieron esta semana y más de 100.000 fueron evacuadas de sus casas en el norte de California por los incendios forestales que arden en más de 200 millas cuadradas.

El gobernador Gavin Newsom declaró estado de emergencia y solicitó ayuda internacional por los siniestros.

Los incendios se producen después de una ola de calor. Esto condujo a que California registre una de las temperaturas más altas de su historia: 55°.