Carrió, la “doble agente” que alerta al Círculo Rojo

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El rol de Elisa Carrio en Cambiemos desconcierta a algunos y aviva a otros. Por un lado, se la considera como una voz “necesaria” en el espacio, pero en otros tantos momentos la apuntan por incomodar con sus denuncias, posturas o frases polémicas que exponen hasta el presidente Mauricio Macri.

En el oficialismo, igual, creen que ella es así: “aueténtica”, aunque es sabido que muchos funcionarios la prefieren tener más lejos que cerca. Entonces, ¿cuál es papel que cumple Lilita? ¿Para qué equipo juega?

El Círculo Rojo ya marcó en varias oportunidades el riesgo que corre el macrismo al tener a una figura como la diputada. Alertó (en la voz de Carlos Pagni en La Nación) por el fuego amigo y manifestó que con sus dichos sobre las tarifas (le pidió a través de Twitter informes al jefe de Gabinete, Marcos Peña) no hace más que perjudicar al Gobierno.

En sintonía, el periodista Luis Novaresio fue tajante y no anduvo con vueltas para evaluarla: “No le creo sus críticas al Gobierno”. ¿Por qué? En su programa de radio La Red AM 910, recordó que la Coalición Cívica, con Carrió a la cabeza, había impulsado los aumentos de las tarifas desde que asumió Macri.

En su columna en el diario Clarín, Eduardo Van Der Kooy califica a Carrió de “doble agente” y afirma que “se montó en el reclamo de las tarifas para no regalarle la escena a la oposición”.

En este sentido, Van Der Kooy profundiza: “El secreto está en la articulación política y personal que existe entre Mauricio Macri y la diputada. El Presidente sabe que Carrió representa una suerte de doble poder”.

A pesar de puntualizar los riesgos de tener a Carrió en su propio espacio, el columnista de Clarín considera que “el doble papel de oficialista y opositora que desempeña con frecuencia termina, al fin, siendo funcional al Gobierno”.

“La maniobra de Carrió para apremiar al Gobierno del cual forma parte tuvo un enmascaramiento. Evitó que la oposición posea en soledad la iniciativa sobre una cuestión que preocupa a la sociedad”, agrega Van Der Kooy.

Es decir, Carrió, según apuntala el Círculo Rojo, juega un partido que no determina camisetas. Es decir, no importa si es de un equipo o del otro, ella busca caer bien parada con “sus convicciones” y elimina “los códigos” que en Cambiemos espera que tenga para evitar, en el caso de los aumentos de las tarifas, una exposición aún mayor.

¿Controlará Carrió su furia contra Angelici (presidente de Boca e íntimo amigo de Macri)? ¿Evitará los cruces y las denuncias a Lorenzetti que perjudican el vínculo de Cambiemos con la Corte? ¿Borrará sus diferencias con el ministro de Justicia, Germán Garavano? ¿Detendrá sus cuestionamientos y alertas por las subas en las tarifas de los servicios? El futuro permitirá conocer si Carrió se alínea detrás de las expectativas de Cambiemos o si continúa como “una doble agente” encubierta.