Burgertify: expectativa vs realidad

Kevin y Gerardo vinieron de Venezuela y montaron Burgertify, un inédito local de hamburguesas con temática gamer.
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Hoy en día puede bastar una foto para determinar si una hamburguesería es buena. Si se afina el ojo (y la panza), la hamburguesa habla por sí sola: puede detectarse cuán amasada está, el tipo de pan y si las papas tienen triple cocción. Para un miembro del Sindicato de Gorditos Felices, no hay lente que pueda maquillar esos aspectos.

Burgertify irrumpió en el mercado con una foto muy favorable que encima tenía peso doble: la subió Burgerfacts. Si tu foto habla por sí sola y encima la recomienda una palabra autorizada, ya está, sólo queda una cosa por hacer: ir.

La hamburguesa es muy rica: grasosa, carne poco amasada, pan dulzón y esponjoso, buenos ingredientes (a los que les gusta la panceta crocante, no hay lugar que la haga más ”crunch”), salsas ricas y lo más importante: dueños preocupados. Y de eso trata esta nota.

Apenas terminé de comer, Gerardo, uno de los tres capitanes de Burgertify, me preguntó qué me había parecido. ”Te va a quedar chico el local”, le contesté. Reaccionó con una sonrisa, respondí con otra y empezó la charla. Resulta que él y Kevin son de Venezuela, y se vinieron con una valija cargada de sueños. Vinieron a montar una empresa de VR (Realidad Virtual), pero el proyecto terminó mutando y hoy es una hamburguesería. El único punto de anclaje entre su expectativa/realidad es el mundo gamer: el local es una referencia constante a los juegos en 8bit. Desde los nombres de las hamburguesas hasta la decoración, todo remite a ese proyecto que quedó en stand by.

La hamburguesa es muy rica: grasosa, carne poco amasada, pan dulzón y esponjoso

”En un futuro planeamos reanudarlo, con un buen capital creo que podemos hacer cosas maravillosas. Hay buenas ideas y tenemos ya buena parte del equipo para empezar a trabajar”, cuenta Gerardo. Esa ”buena parte del equipo” está en el local: ”Ahora mismo tenemos juegos de VR, tenemos todos los juegos retro para dos jugadores y un Nintendo Switch con los últimos lanzamientos”, comenta Gerardo, y agrega que para el próximo mes van a poner una PS4 PRO para poner tener juegos en 4K y organizar torneos.

Dicen que para ganar hay que arriesgar, y vayan si arriesgaron. Igualmente, Kevin y Gerardo ya cocinaban, pero siempre en el ámbito familiar. ”La gente en Venezuela acostumbra a comer un tipo de hamburguesas muy distinto, preferimos ponerle nuestro toque, pero respetando lo que una hamburguesa es: carne, sin más”, aclara. Sin embargo, tienen un par de opciones bien originales (como la Donkey Donut, una hamburguesa entre dos donas, panceta, cheddar).

En Venezuela las hamburguesas suelen ser monstruosas. Antes de llegar al país, los chicos hicieron para sus amigos una de 250 gramos, rellena de queso azul y envuelto en su totalidad por bacon. Ellos entendieron que el paladar argentino no se lleva bien con esas combinaciones y también reconocieron la importancia de escucharlo. Por eso están al pie del cañón de las críticas, a tal punto que cambiaron su blend de carne y las papas.

Pocas hamburgueserías hacen cambios tan rotundos: The Burger Company, Burgertify y paremos de contar. Pocos entienden la importancia de seguir testeando, haciendo pruebas y tratar de ir mejorándose. Ante tanta oferta, el que se duerme en sus laureles, pierde. Y los chicos de Burgertify entendieron que el producto mata todo.

”Lo único malo es que algunos se quejan de la demora, pero para que el bacon se sirva de esa manera, requiere un tiempo de preparación”, se lamenta Gerardo. Y sí, falta capacitación en el público. Vivimos en una época de ansiedad donde queremos todo ya y la comida no es la excepción. Las hamburgueserías de calidad vienen, justamente, a romper esa dinámica del fast food, de darte todo en 10 minutos. Hay que entender que, si se quiere comer bien, hay que esperar.