Amarga el récord de déficit fiscal al Gobierno en medio de los festejos por el efecto emergente

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La recategorización como país emergente por parte de la MSCI y el primer desmbolso de US$15.000 millones por el acuerdo con el FMI fueron la primera buena noticia para el Gobierno nacional, luego de más de un mes de turbulencias económicas y conflictos sociales.

Y, como era de esperarse, el efecto emergente impactó directa y rápidamente sobre los mercados locales e internacionales. En la jornada del jueves, las acciones de empresas argentinas volaron por los aires en la bolsa de New York.

Las buenas noticias: dólar y la bolsa

Los activos domésticos que cotizan en Wall Street crecieron hasta un 12%, lo que se sumó, a su vez, al 10% que habían crecido durante la jornada del miércoles, potenciados principalmente por las expectativas de la medida de Morgan Stanley Capital International.

Por su parte, el Merval también tuvo jornadas marcadas por el alza durante el miércoles y el jueves, que estuvo más allá del crecimiento en un 6%, se vio conmocionada positivamente por el volumen operado que rozó los $3.000 millones. En tanto, el viernes presenció un leve retroceso del 1,3%, desde el Gobierno lo tomaron como una respuesta lógica que proporciona equilibrio.

El efecto emergente también llegó al dólar, aunque principalmente de la mano del préstamos aprobado por Christine Lagarde. La llegada de los primeros US$7.500 millones fueron destinados a calmar un mercado volátil.

Luego de que el jueves retrocediera 37 centavos hasta alcanzar los $28,19 por unidad, la divisa norteamericana cerró el viernes con otra baja de 39 centavos: tras semanas de incertidumbre y escalada, el dólar regresó a los $27,80 en el mercado oficial.

Las malas noticias

Sin embargo, los festejos de la Casa Rosada por el efecto emergente terminaron rápido: en simultáneo con el papelón de la Selección Argentina, el Indec le propinó un duro revés al informar una tasa de desempleo que, en el primer trimestre del año, creció hasta el 9,1%.

Si bien en la comparación interanual hay un retroceso ínfimo del 0,1%, la comparación con el último trimestre es alarmante. “Estos resultados representan un aumento significativo en la tasa de desocupación con relación al trimestre anterior, mientras que las tasas de actividad y empleo no presentan diferencias estadísticamente significativas”, señaló el informe del Indec.

Y no termina ahí. El déficit comercial trajo, acaso, el peor golpe de la jornada al remarcar una debacle alarmante que parece no encontrar equilibrio y que apuntó contra un principal responsable: el campo. El intercambio comercial registró un déficit de $1.285 millones durante mayo, en medio de una retracción de las ventas al exterior, en especial por las menores exportaciones de soja, según consignó ámbito.

Tras la corrida cambiaria registrada durante el mes de abril, los sectores agrícolas postergaron la liquidación de sus activos especulando con un alza del dólar que los beneficie. La situación recién se destrabó luego de las amenazas y la presión ejercida por Cambiemos.

Luego de la amenaza explícita -y en vano- de Lilita Carrió en televisión abierta para que liquiden sus cosechas, desde la Casa Rosada intimaron al campo con una clara amenaza de suspender la disminución progresiva de retenciones a sus productos. Ahí sí lo hicieron, pero ya era tarde: el déficit comercial tuvo un 100% de aumento interanual.

Los festejos de Casa Rosada terminaron rápido: el desempleó creció hasta el 9,1%, el déficit fiscal se duplicó en el último año y se cayeron el 80% de los créditos hipotecarios por la corrida cambiaria.

Finalmente, el jueves negro concluyó con un relevamiento crítico de la Cámara Inmobiliaria, quien advirtió una tendencia negativa que afecta al mercado: el 80% de aquellos que solicitaron un crédito hipotecario UVA no pudo escriturar.

Quines solicitaron el préstamo en el primer cuatrimestre de 2018, lo hicieron con el dólar a $20 por unidad. Sin embargo, la corrida cambiaria disparó a la divisa norteamericana a casi $30, lo que provocó un giro inesperado en torno al objetivo inicial.

“Para los que debieron desistir, fue mucho más que una dura desilusión: muchos perdieron reservas que habían entregado por montos que promedian los US$5 mil (más de $ 140 mil). Y si habían llegado a la etapa final, les reclamaron gastos de escribanía”, consignó Clarín en un informe.