Votación agónica y apoyo de las Fuerzas Armadas: deja la Justicia a Lula Da Silva al borde de la cárcel

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Como si fuese una definición por penales, en una madrugada agónica, parece haber quedado sellado el futuro de Luiz Inácio “Lula” da Silva: el Supremo Tribunal Federal (STF), con el voto definitorio -y de desempate- de su presidenta Carmen Lucía rechazó el hábeas corpus pedido por la defensa del ex mandatario. El revés para el líder del Partido de los Trabajadores (PT) llega cuando los sondeos lo ubican como el candidato mejor posicionado de cara a las elecciones de octubre.

Condenado en enero segunda instancia por el TRF4 a 12 años y un mes por recibir un departamento de la constructora OAS en medio del escándalo del Lava Jato, la jugada del líder del PT, que pretende continuar con la campaña electoral, es agotar todas las instancias de apelación posibles. Con la decisión del TSF, Lula queda en el umbral de la cárcel. Un dato importante: el arresto del dirigente no se hará efectivo de inmediato, ya que resta que los abogados defensores pidan la revisión de algunos puntos del fallo, en donde se especula que también esté su inconstitucionalidad.

La tensión se apoderó del recinto en donde se debatió por más de diez horas el futuro del ex presidente. Con un resultado apretado por 6 a 5, la presidenta del tribunal, la jueza Carmen Lúcia Antunes Rocha se llevó el protagonismo en una votación dividida. “La presunción de inocencia no puede llevar a la impunidad”, justificó.

Afuera, en pleno centro de Brasilia, miles de manifestantes petistas siguieron el minuto a minuto del fallo. Entre los dirigentes presentes, diputados y sindicalistas primaron las críticas hacia el comandante del Ejército, Eduardo Villas Boas, quien “presionó” sobre el resultado en las últimas horas. Los “rojos” no eran los únicos presentes: otro grupo menos numeroso festejó con fuegos artificiales el voto de Rosa Weber, la única jueza que no había definido su voto. Se les sumó el capitán retirado y precandidato presidencial Jair Bolsonaro, famoso por dedicar su voto en el impeachment a un torturador.

Lula siguió el resultado en el sindicato de los metalúrgicos en Sao Bernardo dos Campos junto a la ex presidenta Dilma Rousseff, amigos y aliados políticos. En el lugar había unas 300 personas en total. El lugar tiene un significado especial para Da Silva: fue su presidente durante la década del 70 y principios de los 80. El ex mandatario, acostumbrado a hablarle a la militancia, prefirió no subir al palco y retirarse sin realizar declaraciones.

La semana pasada, el ataque contra dos micros de la caravana electoral (que recibieron tres balazos), marcó el summum de la violencia política que vive el país carioca. Tras la decisión del TSF, y con el protagonismo y apoyo de las Fuerzas Armadas, el futuro y la libertad del ex presidente Lula Da Silva pende de un hilo.