Volver al presente: una historia de submarinos

Por Federico Pavlovsky
El Canciller - Comentarios

Mientras 44 tripulantes del submarino argentino ARA San Juan permanecen desaparecidos junto a su nave, y una coalición internacional trabaja en su búsqueda, muchas personas están conmovidas. De acuerdo a los últimos datos, un evento acústico breve e intenso del pasado 15 de noviembre se correspondería con un colapso equivalente a una explosión de 5700 kilos de TNT a 380 metros de profundidad; traducción: letal.

Volver al presente


Patricia Ratto, en su novela Trasfondo escrita en 2012, describe la vida de los tripulantes que estuvieron en el ARA San Luis durante 39 días, en el teatro de operaciones de la guerra en Malvinas. Un texto atrapante donde la incertidumbre, el encierro, el silencio total, lo irreal de la inmersión, la ausencia de luz natural, las esperas interminables y la convivencia humana forzada en circunstancias excepcionales están registradas de forma magistral.

Asimismo, en la novela se detalla claramente como una serie de problemas técnicos dificultan las tareas del submarino desde las primeras horas: los motores calientan más de lo normal; la computadora de a bordo, clave para calcular con precisión el lanzamiento de torpedos, funciona tan mal como el radar, necesario para localizar a los enemigos. En el submarino no hay día ni noche, solo cambio de luces y motores que se apagan y encienden. Por momentos, el buque se detiene y deriva en las aguas del Atlántico sur arrastrado por la corriente.

Todo es agua y más agua. En los momentos en que el submarino emerge a altura de snorkel, a 16 metros por debajo del mar, para renovar oxígeno y cargar las baterías, hay nervios en la tripulación porque el sumergible se vuelve vulnerable: fácil de divisar y bajo el peligro de una inminente inundación. . Ratto menciona al submarino ARA Santa Fe, que ha cumplido un rol estratégico y poco conocido en los primeros momentos de la guerra de Malvinas: fue el primero que navegó hacia suelo isleño en la llamada “Operación Rosario”.

“Los submarinistas se capacitan como tales habiendo superado pruebas que les permiten convencerse de que no requieren medicación para estar dentro de una maquina que se siente como si fuera totalmente de hierro, que huele a encierro y donde el silencio y la calma se imponen. He vivido experiencias que avalan que factores como que la vocación  hacen circunstancial no temer a la vida ni a la muerte. El tratamiento para adaptarse es la capacitación reiterada, compleja y siempre repetida desde el inicio”, sostieneAlfredo Cufré, quien lideraba el grupo de buzos tácticos del Santa Fe cuando navegó hacia las Malvinas.

En la novela de Ratto se hace referencia a que el  ARA San Fe luego de su incursión del 2 de abril fue ametrallado y quedó averiado, y que el submarino ARA Santiago del Estero estaba tan deteriorado que nunca salió de la base naval. –Estamos solos – dice uno de los personajes. El San Luis recibe la orden de atravesar la zona de exclusión impuesta por los ingleses para “patrullar” la zona. Sin embargo, en la inmersión prolongada y forzada se dosa el dióxido de carbono y el oxígeno. “¿Estaremos condenados a asfixiarnos, a quedarnos sin fuerzas lentamente, dormidos hasta morir, o estaremos destinados e explotar en pedazos a causa de algún torpedo, o alguna carga antisubmarina que al fin nos encuentre?”, se pregunta uno de los tripulantes.

“¿Estaremos condenados a asfixiarnos, a quedarnos sin fuerzas lentamente, dormidos hasta morir, o estaremos destinados e explotar en pedazos a causa de algún torpedo, o alguna carga antisubmarina que al fin nos encuentre?”

El submarino ARA San Luis por esas horas del conflicto es un blanco indefenso y sin capacidad de ataque. En una cacería en la que intervienen buques ingleses, helicópteros y otros submarinos, el San Luis se esfuerza por sobrevivir. Horas después de estos incidentes el sumergible recibe órdenes de regresar a Puerto Belgrano, donde permanece a resguardo gran parte de la flota naval argentina. A su vez, los submarinistas son trasladados a escondidas en colectivos durante la noche.


“Se me ocurre que quizá lo mejor hubiera sido estallar en mil pedazos y no volver, así seriamos víctimas o héroes, no esta evidencia viva de lo que no funciona, de lo que está mal, del fracaso”, testificó uno de los tripulantes en el libro, algo parecido a lo que pueden haber sentido alguno de los quinientos ex combatientes que se suicidaron al volver de Malvinas.

“Se me ocurre que quizá lo mejor hubiera sido estallar en mil pedazos y no volver, así seriamos víctimas o héroes, no esta evidencia viva de lo que no funciona, de lo que está mal, del fracaso”

La novela de Ratto trata sobre un grupo de personas en una circunstancia límite, y se centra sobre un tipo social: el submarinista, tan fascinante como incomprensible. Pero además, estas historias trágicas dicen mucho sobre el rol del Estado: exponen su desidia, su abandono y desamparo,tanto de los gobiernos militares como los democráticos. En épocas de guerra y de paz.