Tragedia en Moreno: se desliga el gasista de la acusación de negligencia y señala un error humano

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La tragedia en el colegio de Moreno por una explosión se cobró la vida de dos personas y, en el marco de la investigación que lleva a cabo la Justicia, el gasista que intervino en algunas reparaciones se desligó de las acusaciones de negligencia y señaló un error humano.

La escuela primaria Nº49 Nicolás Avellaneda fue víctima de una violenta y devastadora explosión que destruyó todo, se escuchó en un radio de cinco manzanas a la redonda y mató a la vicedirectora de la institución, Sandra Cristina Calamano, y Rubén Orlando Rodríguez, uno de los auxiliares.

En sus declaraciones ante la Justicia, Cristian Javier Recovene, que se encuentra matriculado y había sido contratado para realizar tareas de mantenimiento de escuelas, aclaró que dentro de sus tareas se encontraba el mantenimiento de estufas, pero “no de tuberías de gas”.

Cristian Javier Recovene aclaró que dentro de sus tareas se encontraba el mantenimiento de estufas, pero “no de tuberías de gas”.

A su vez, se encargó de relatar cómo fueron los arreglos y sus recientes intervenciones en la escuela durante las últimas horas, luego de un llamado, en la tarde del miércoles, de la Calamano para advertirles de un “un fuerte olor a gas”, algo que fue corroborado por el especialista ese mismo día.

Luego de advertir que “la llave de paso de la estufa estaba abierta”, Recovene y uno de sus empleados realizaron “una prueba jabonosa sobre las conexiones” y constataron que “no había fuga”, en tanto encendieron la estufa, la pusieron en piloto y luego cerraron la llave de paso.

“Quitamos la manija (de la estufa) y se la entregamos en la mano a la vicedirectora. La tapa de la estufa la sacamos y la dejamos sobre la pared para que nadie la encendiera”, explicó para ahondar y defenderse con que “le dejamos en claro que el artefacto estaba en observación e inutilizado”.

Sin embargo, en la mañana de hoy, mientras preparaban los desayunos para los alumnos, minutos antes de suceder la trágica explosión, Calamano y Rodríguez notaron, nuevamente, un fuerte olor a gas. Tras comunicarse de inmediato con Recovene, la vicedirectora le anticipó que su intención “era suspender las clases”.

“Le dije que a las 9 horas iba a ir. Al minuto la llamé y no me contestó más. Llegué a la escuela, me encontré a la policía y me dijeron que había explotado una garrafa y había fallecido la vicedirectora”, lamentó.

“Quiero dejar en claro que nosotros no nos fuimos sabiendo que había una fuga, que para nosotros cerrando la llave y ventilando dejábamos seguro el lugar”, concluyó su defensa el gasista Recovene.