Terminan las vacaciones: revocan la prisión domiciliaria a Etchecolatz

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Se termina la temporada de verano y con ella, el tiempo de Miguel Etchecolatz en su casa de Mar del Plata. La Cámara de Casación Federal, por mayoría, revocó hoy la prisión domiciliaria que el Tribunal Oral Federal N°6 le había dictado en diciembre, por lo que en las próximas horas volverá a la cárcel de Ezeiza.

Los votos de Mariano Borinsky y Gustavo Hornos coincidieron con el planteo que la Fiscalía y la querella hicieron. La fiscal María Ángeles Ramos había argumentado, tanto por escrito como en una audiencia que se realizó en Comodoro Py, que los jueces que le dieron domiciliaria al represor no habían tenido en cuenta que las enfermedades de Etchecolatz podían tratarse en el hospital de la cárcel de Ezeiza.

Además, la fiscalía sostuvo que el genocida tiene las posibilidades de conservar “cierto ascendente o poder” como para eliminar pruebas o rastros y, de esa manera, evadir a la justicia.

Borinsky se basó en los argumentos que dieron fiscalía y querellas y recalcó que de los informes que elaboraron los médicos del Servicio Penitenciario Federal no se muestra ningún impedimento a que reciba atención médica dentro de la cárcel. También, marcó que el Tribunal jamás dió una explicación sobre la posibilidad de que Etchecolatz interfiriera en la investigación de las causas, lo que convertía a la sentencia en arbitraria.

Hornos, por su parte, coincidió con Borinsky al respecto de la “debida atención, tratamientos y controles” que puede recibir en el Hospital Penitenciario de Ezeiza.

El único que votó en contra, lo que significaba convalidar la decisión de domiciliaria, fue Juan Carlos Gemignani. El magistrado dijo que los “padecimientos” de Etchecolatz se mantienen y que hay una “alta posibilidad” de que se agraven, además de tener en cuenta la edad del genocida. Los otros dos jueces habían considerado que los 88 años de Etchecolatz no son motivo suficiente como para darle una domiciliaria.

El único que convalidó la domiciliaria fue el juez Gemignani porque hay una alta posibilidad de que se agraven los padecimientos de Etchecolatz.

“Resulta menester conjugar prudentemente la obligación internacional de juzgamiento y castigo de los delitos de lesa humanidad, con el respeto al derecho a la salud de los imputados”, explicó. También, dijo que si bien no puede perderse el contexto y los hechos que caracterizaron “el funcionamiento de la maquinaria estatal de represión y aniquilamiento de los elementos subversivos durante el último golpe institucional”, no se pueden suprimir las garantías y derechos que tiene un imputado.

Etchecolatz fue condenado seis veces: en 1986, a 23 años de prisión en la causa Camps; en 2004, a 7 años de prisión (que después se convirtieron en cuatro) por la apropiación de una hija de desaparecidos; en 2006, a perpetua en la conocida “causa Etchecolatz”; en 2012, también a prisión perpetua por el “Circuito Camps”. Dos años después, consiguió su tercera perpetua por un doble homicidio en el juicio “La Cacha”; y en 2016 le fijaron 25 años de cárcel por secuestros y torturas a una pareja desaparecida.

Además, en Comodoro Py se lo juzga por las víctimas de la División Cuatrerismo de la Brigada Güemes, en La Matanza, y de la Comisaría 1º de Monte Grande.