Alberto Fernández está incómodo. A la agenda diaria de la pandemia, se le agregó un tema que no parecía estar en los planes: el riesgo a los contagios en las cárceles. El Presidente emitió un comunicado desligándose de la decisión del Poder Judicial de revisar las condiciones de los reclusos mientras de un sector de la oposición acusaba una campaña del Ejecutivo de liberar a presos "para armar milicias".

Tampoco hay que olvidar que días atrás, en pleno motín de distintos penales, el jefe de Estado había remarcado que la situación carcelaria "no es un problema exclusivo de Argentina", al comentar la recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de promover la libertad condicional de algunos presos para garantizar la atención sanitaria. Y, ¿al pasar?, nombró a Chile como "uno de los casos" de países que modificaron sus sistema penal en plena pandemia.

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De este modo, cabe cuestionarse si en otros países se aplicaron medidas de protección a detenidos. El Canciller trae un resumen de los cinco países con más contagios y sus medidas en materia penal. Además, se incluye la jurisprudencia latinoamericana, con los casos de Chile y Brasil.

Estados Unidos

El país norteamericano es la nación con mayor contagios en el mundo: más de un millón de personas dieron positivos de Covid-19. La cifra de muertos asciende a 60.998. Por su parte, también es el país con la tasa más alta de encarcelación: 698 presos cada 100.000 habitantes (tres veces más que Argentina, según la Procuración).

Y en este múltiple sistema carcelario -EE.UU. tiene cárceles federales, estatales, municipales y de gestión privada- la Justicia (sobre todo la estatal) empezó a tomar medidas concretas. The Guardian publicó que California decidió mandar a sus casas a 3.500 internos. Nueva York, por caso, anunció que la población carcelaria de la ciudad había caído al nivel más bajo desde 1946 luego de la liberación de más de 1400 reclusos considerados vulnerables a contraer la nueva enfermedad, y de "bajo riesgo" delictivo.

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La cárcel de Rikers Island, en Nueva York, tiene una ocupación de 3.848 presos, y contaba con 381 contagiados, una tasa de casi el 10%, cuando en la ciudad en la que se encuentra la prisión, la tasa es de 1,9%, y en todo Estados Unidos es de 0,3%. También se registraron contagios en guardia cárceles y personal sanitario.

Italia y España

Italia fue el primer país europeo en donde estalló el brote del coronavirus. En marzo, cuando llegaba el pico de contagios en el norte italiano, el primer ministro Guissepe Conte emitió un decreto para restringir los derechos de los reclusos, entre ellos, el régimen de visitas.

Pero, lejos de funcionar, el sistema carcelario ardió. En todas las prisiones del país mediterráneo se produjeron motines, fugas y hasta 6 muertos por los reclamos de los presos. Las imágenes dieron vuelta el mundo y el Gobierno decidió dar marcha atrás: otra resolución del Ejecutivo estableció que podían salir de la cárcel y concluir sus condenas en casa aquellos detenidos a los que les restaban cumplir 18 meses de prisión.

La liberación se sintió: de 63 mil detenidos pasaron a ser 51 mil los presos en las cárceles.  

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Las quejas, ahora, vinieron de parte de las víctimas: entre los liberados aparecen dos padrinos de la mafia siciliana y napolitana.

España, por su parte, envió a prisión domiciliaria a todos los detenidos llamados de tercer grado, o sea que tenían ya salidas transitorias y están en la última etapa de su condena. En total, son cerca de 8.000. El país ibérico registra al momento 213.435 infectados de coronavirus, un número aún mayor que el de Italia.

Francia y Gran Bretaña

Por su parte, el ministerio de Justicia francés ordenó la liberación de más de 8.000 detenidos, entre el 15 de marzo y el 1 de abril, en el marco de una política concebida para intentar evitar la propagación del coronavirus. Según registros oficiales, en Francia hay una tasa de ocupación del 105% en las cárceles: se registran 70.651 personas detenidas en prisiones con espacio para 61.080 presos. Algunos celdas acumulan entre ocho y diez presos.

Los trabajadores del servicio penitenciario también padecen el brote: al menos 71 guardias han dado positivo y 881 están confinados en sus domicilios.

La resolución gubernamental permitió la libertad condicional a quienes solo les faltan seis meses para cumplir su pena. Pero la reglamentación insiste que solo abarca a penas inferiores a cinco años: los reclusos condenadas por crímenes, terrorismo o violencia intrafamiliar, están excluidos de la medida.

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En el Reino Unido, según el repaso de la BBC, el sistema federal tiene 84.000 presos, de los que ya salieron 4.000. El mismo medio indica que aproximadamente dos mil están infectados, y el problema mayor aparece en los guardia cárceles: el ausentismo es masivo, incluyendo el 25% de "faltazos" en Escocia.

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Recomendación de la ONU y la situación en Irán

"Una potencial catástrofe". Esa fue la descripción que dio Michelle Bachelet, titular de Derechos Humanos de la ONU, quien el 25 de marzo alertaba por el peligro de los contagios dentro de las cárceles, ya que allí "no hay marco para el distanciamiento alguno".

En un informe que contaba también con la firma de la Organización Mundial de la Salud, la ex presidenta de Chile comentó que "el Covid-19 ha comenzado a afectar a prisiones, cárceles y centros de detención de migrantes, así como a instituciones de acogida y hospitales psiquiátricos".

Bachelet: "El Covid-19 ha comenzado a afectar a prisiones, cárceles y centros de detención de migrantes, así como a instituciones de acogida y hospitales psiquiátricos".

Incluso, Bachelet pidió reducir la población carcelaria si es necesario para bajar los factores de riesgo. "Las autoridades deberían buscar formas para liberar aquellas personas especialmente vulnerables al Covid-19, entre ellos los detenidos más viejos o enfermos, también convictos de crímenes menores".

Irán, el país de Medio Oriente con mayor cantidad de muertos, tomó nota de las recomendaciones de la ONU con cifras exorbitantes: puso en libertad a 85.000 prisioneros. Lejos de estar conforme, en el organismo internacional alertaron por otra medida que implementa ese gobierno: la ejecución de presos.

"A pesar de las repetidas intervenciones e involucramiento de mi propia Oficina con el Gobierno de Irán en esta materia, las sentencias y las ejecuciones de menores infractores continúan," comentó Bachelet.

Brasil y Chile

En Brasil, pese a la resistencia de Jair Bolsonaro, se calcula que unos 25.000 presos fueron liberados y enviados a sus domicilios debido a la crisis causada por el Covid-19. En las cárceles están suspendidas las visitas de familiares y abogados.

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Por su parte, unos 1.300 presos con alto riesgo de contraer coronavirus fueron indultados en Chile tras la aprobación en el Tribunal Constitucional de una ley especial enviada por el gobierno de Sebastián Piñera. La norma beneficia a presos mayores de 75 años, madres de hijos menores de dos años y embarazadas, quienes podrán cumplir el resto de su condena en sus domicilios. Quedan excluidos aquellos detenidos por delitos de lesa humanidad y los culpables de homicidios, secuestros, narcotráfico, y violencia intrafamiliar.

La decisión del Gobierno chileno llegó luego de revueltas en distintas prisiones, y tras recibir un dato más que alarmante del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile (INDH): 68 internos y 81 gendarmes infectados con coronavirus.