Se victimiza Paolo Rocca ante Macri por los cuadernos y teme por la imagen de Techint

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La Asociación Empresaria Argentina jamás pensó que algún día su evento principal sería para hablar de corrupción y que los negocios deberían quedar encajonados. En ese sentido, la causa de los cuadernos vedó el discurso de Aldo Roggio y llevó a Paolo Rocca, jefe máximo de la pesada Techint, a centrar su discurso en la ética, desde la trinchera de la empresa máxima de la construcción, embarrada por las escrituras de un chofer que vio los bolsos de una de las pocas empresas que siempre alardeó de no precisar más que su propia eficiencia para llegar a lo más alto.

En ese sentido, el discurso del CEO de los CEOs defendiendo al delfín de la familia italio-argentina refleja que los empresarios están preocupados y enojados por las imprudencias que hoy los llevan a estar por primera en décadas en ese lugar que siempre supieron esquivar: apuntados por la justicia en una causa de corrupción, un sitio guardado para políticos y sindicalistas pero no para la casta que se jacta de surfear cualquier tsunami.

Techint no participó en el club de corrupción“, aseguró Rocca ante 150 pares. “De 2004 a 2015 tuvimos el 1% de la obra pública, estuvimos afuera porque no había condiciones (en el país), lo poco que hicimos fue el montaje de Atucha y un viaducto del noreste, nos descalificaron y solo con presentación judicial pudimos hacerlo”, explicó.

Según el relato del chofer arrepentido, sólo en 2008 pasaron nueve veces por el edificio de la compañía de la familia Rocca a retirar bolsos y paquetes con dinero que entregaban a Daniel Muñoz, el fallecido secretario privado de Néstor Kirchner. Pero la historia es distinta cuando la cuenta Paolo Rocca.

Luis Betnaza, director del grupo, declaró como arrepentido que hubo pagos -se habla de US$ 1 millón- pero no para la obra pública, sino para que el gobierno kirchnerista intercediera ante Hugo Chávez, el presidente Venezolano, por la delicada situación del personal de las empresas que el grupo tenía en ese país. “Fuimos conscientes de lo que pasaba. Pero no fuimos ni cómplices, ni partícipes“, destacó el CEO de Techint.

“Operábamos en Venezuela la mayor siderúrgica de América latina. En los últimos años, desde 2007, el hostigamiento de Chávez fue cada vez más fuerte, hasta que decidió la expropiación. Fue complejo, con amenazas, con violencia. La retirada que tuvimos que hacer entre abril y diciembre de 2008 fue complicada, con un período de militarización de la empresa, más la repatriación de nuestra gente. Con esta exigencia, Betnaza accedió a un apoyo entre abril y diciembre. Fue antes de la compensación por Sidor. Al final se llegó a un acuerdo. El pago se realizó en los años sucesivos. Fue un trauma enorme pero es lo que pasó. Actuamos para defender a nuestra gente, y en este contexto se dio lo que han leído“, relató.

Entre algún cumplido tenue para el Gobierno de Macri y Críticas a la “extorsión” del kirchnerismo, Rocca cerró su discurso defendiendo el camino del sacrificio y el camino del gran cambio para la transformación de la Argentina.