“El año de los refuerzos en Argentina será 2022”, dijo la ministra de Salud Carla Vizzotti hace dos semanas. Y es que gran parte de la población argentina tiene su esquema de vacunación contra el Covid-19 completo. En paralelo, cuatro investigaciones avanzan para desarrollar la primera vacuna argentina contra el virus. Casi a la par, los cuatro proyectos son ARVAC, Argenvac, CoroVaxG.3 y la ¿“Ex Spinetta”?

ARVAC

Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el Conicet y el Laboratorio Pablo Cassara desarrollan una vacuna a subunidad basada en proteínas recombinantes. La directora del equipo de investigación, Juliana Cassataro, explicó a El Canciller que actualmente tienen dos prototipos: uno de refuerzo para los esquemas de otras vacunas vigentes y para cambio de variantes y otro para personas no vacunadas, que tiene una potencia aún mayor y que posee además otros compuestos que están patentados su laboratorio. “Como la mayoría de la población argentina está vacunada, lo que se va a necesitar el año que viene son los refuerzos”, advirtió la investigadora.

El equipo está a punto de terminar los ensayos preclínicos en animales. “Ahí vimos que la vacuna produce anticuerpos neutralizantes de las variantes que están circulando en nuestro país y una respuesta célula T específica con lo que se requiere para las vacunas Covid”, informó Cassataro. Además, contó que se están haciendo ensayos de desafío en Estados Unidos y que vieron que la vacuna produce protección frente al desafío.

Juliana Cassataro, directora de investigación en la UNSAM.

La directora dijo que espera que para “principios de 2022” ya se esté realizando la primera fase de ensayos clínicos en humanos. En ese sentido, anticipó que “ya se están empezando a hacer ensayos toxicológicos en animales que se necesitan” para llegar a esa instancia y advirtió que “ya está casi terminado el desarrollo farmacéutico y todo lo que necesita la vacuna como una práctica de manufactura”. En tanto, en el grupo de investigación apuntan a desarrollar las siguientes fases de experimentación marzo y abril del año próximo y terminar el proceso a mediados de 2022.

Se trata de una vacuna que se caracteriza por su seguridad. “Este tipo de vacunas se usa hace muchísimos años, para HPV, hepatitis B, en embarazadas, inmunodeprimidos, bebes recién nacidos. Es una plataforma muy segura”, explicó la líder del grupo.

Argenvac

Su nombre no es lo único similar a la vacuna creada por la UNSAM. El fármaco desarrollado en conjunto por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el Conicet, la Universidad de Buenos Aires (UBA), el INTI, el ANLIS-Malbrán y las empresas Gihon Laboratorios Químicos S.R.L., Anlap y Sinergium, también es adyuvante y también se utiliza en él una proteína recombinante S.

Sin embargo, hay una diferencia: esa parte de las proteínas del virus que forman la corona de la proteína S, es uno solo de los dos componentes que integran la vacuna. El otro, es una nanopartícula que tiene la doble función de vehículo para la protección del componente activo en la proteína del virus y de adyuvante –es decir, que activa al sistema inmune–. Tanto ARVAC como Argenvac son vacunas de subunidades proteicas. No utilizan la plataforma de ARN ni de vectores virales. En el caso de la última, la nanopartícula es su diferencial.

En conversación con El Canciller, el investigador de la UNLP y líder del grupo de investigación Guillermo Docena informó que ellos también están iniciando la última etapa del proceso antes de poder llegar a la fase clínica. Por otra parte, están empezando la etapa de escalado, que consiste en producir la vacuna en cantidades más elevadas. “Ahí lo que se intenta es obtener la vacuna en volúmenes muy grandes y en una calidad que se pueda inocular en un humano. Muchas veces cuando cambiás de escala te cambian las propiedades de la vacuna”, explicó el inmunólogo.

Guillermo Docena, investigador de la UNLP.

Asimismo, Docena contó que cambiaron la fórmula para mejorarla y optimizarla. “Hemos visto que podemos generar una respuesta inmune más potente con menos cantidad”, sostuvo. En cuanto a las nuevas variantes, informó que se harán los estudios en la Facultad de Medicina de la UBA.

Sobre las estimaciones respecto de cuándo podría culminar el proceso, el investigador afirmó: “No es prematuro pensar en una Argenvac para 2022, en absoluto. La idea es que el año que viene esté”. No obstante, desarrollan también otra vacuna contra el coronavirus en paralelo con la particularidad de no ser inyectable, sino por vía de administración nasal. “Con esa estamos un poquito más atrasados”, admitió.

Lo que hace la aplicación nasal es activar el sistema inmune en la mucosa respiratoria, con la ventaja de eliminar el virus en el lugar de aplicación. Es algo que el resto de las vacunas no hacen. “Por eso otras personas que ahora están vacunadas y se contagian, pueden desarrollar una enfermedad leve y transmitir la enfermedad a otros. Con la intranasal se estaría evitando eso”, aseguró Docena.

CoroVaxG.3

La vacuna cuya investigación está liderada por Osvaldo Podhajcer tiene la particularidad de basarse en una plataforma de vectores virales. Un método utilizado también por otras como Sputnik V, AstraZeneca o CanSino. El fármaco es desarrollado por la Fundación Instituto Leloir, el Conicet y la empresa Vxinz.

Sin embargo, la CoroVaxG.3 mantiene una diferencia con las provenientes de los laboratorios internacionales: su vector adenoviral es híbrido. Por eso, en sus estudios con animales demostró ser más potente. Al igual que el resto, se encuentra sobre el final de la etapa preclínica. Aunque es la única de las cuatro que podría ser aplicada con monodosis, en el caso de la inoculación primaria.

Está en etapas muy cercanas al inicio del ensayo clínico y en el equipo de investigación esperan terminar la parte regulatoria en los próximos tres meses. Además, estiman que ANMAT autorice su salida al mercado durante 2022.

La sin nombre

La cuarta investigación en rumbo comenzó un poco más tarde que el resto. Se trata de la vacuna de plataforma en base a la proteína Spike entera trimétrica –de tres cadenas– y glicolisada –que tiene residuos de azúcar–. “Es una proteína muy inmunogénica”, afirmó a este medio la directora de la investigación, Daniela Hozbor.

En un comienzo, para conseguir la financiación del Estado a través del subsidio del Fondo Argentino Sectorial (Fonasec), el equipo la nombró “Spinetta” de forma tentativa. Pero ahora afirman que ese no será el verdadero nombre y que aún no cuenta con ninguno.

Al fármaco la desarrolla la UNLP, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el INTI, la Fundación Instituto Leloir, el Instituto Maiztegui, National Research Council (NRC) VacSal IBB FCE e IBBA. En este momento, la investigación está haciendo las pruebas en el modelo animal, realizando esquemas de inmunización y analizando la respuesta inmunológica. “Vamos muy bien”, confía Hozbor.

Daniela Hozbor, investigadora del Conicet.

Es una vacuna que se destaca por su bajo costo de producción. La directora explicó que al estar asociados al grupo canadiense NRC, muy avanzado en la expresión de la proteína S, “ellos trabajaron en una optimización para armar todo el sistema de expresión de esta proteína; la tienen en un sistema de células eucariotas; eso da un muy buen rendimiento y por eso el costo es bajo”.

Además, en el grupo de investigación aseguran que la “ExSpinetta” es muy estable. A diferencia de la plataforma del ARN mensajero –donde la molécula se degrada fácil–, la estrategia de esta vacuna “tuvo un trabajo de mucha ciencia, de poner una parte lipídica, para poder mantenerla en el tiempo”. Por otra parte, tampoco necesita de temperaturas extremadamente bajas para su conservación.

“Nosotros queremos que esta vacuna sea de refuerzo, entonces estamos experimentando poniéndole al animal un esquema de las vacunas que se están utilizando y, cuando se cumple el tiempo, le ponemos la nuestra”, aseguró Hozbor. Por otra parte, se refirió a los siguientes pasos: “Después de consolidar los resultados en el modelo animal –que implica definición de dosis, de composición, evaluar bien la respuesta inmunológica–, lo siguiente es armar los protocolos de los ensayos clínicos”.