Luego del escándalo por la desvinculación de Julen Lopetegui y la decepcionante participación en el Mundial de Rusia 2018, la Selección de España contrató a Luis Enrique para que sea su nuevo Director Técnico durante los próximos dos años.

El ex entrenador del Barcelona, ganador de dos Ligas de España, una Champions League y un Mundial de Clubes, asume en una situación compleja para La Roja, con la necesidad de reinventar un equipo con solo algunas de las piezas con las que supo salir campeón en el Mundial de Sudáfrica 2010.

De aquel plantel que llegó a la gloria hace ocho años solo quedan Sergio Ramos, David Silva, Sergio Busquets, Cesc Fábregas y Juan Mata, ya que Gerard Piqué había anunciado hace dos años que su actividad en la Selección Mayor llegaba a su fin luego de este Mundial.

Ahora, Luis Enrique deberá rearmar el equipo a partir de la filosofía combinada -y hasta ahora bien ejecutada- del espíritu combativo de Luis Aragonés, la rigurosidad de Vicente del Bosque y los genes del juego asociado y la verticalidad que casi todos traen desde el Barcelona y el Real Madrid.

Desde el talento de Isco y el liderazgo de Ramos, el nuevo entrenador tendrá como objetivo congeniar la experiencia de los sobrevivientes de aquella generación dorada con el desparpajo de jóvenes talentosos como Marco Asensio, Álvaro Morata y Kepa.