Regresa el éxtasis a la Bolsa e insiste el establishment con una devaluación más alta

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El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está a minutos de sellarse. Ante este pronóstico positivo, según la visión del Gobierno, los mercados respondieron de la misma manera. El Círculo Rojo apoyó el préstamo del organismo internacional y así se reflejó en la bolsa porteña. Dio un salto del 4.2% y las acciones subieron un 12%. 

Dejar trascender que el acuerdo con el Fondo ya estaba listo dio el golpe en el mercado que el Gobierno esperaba. La respuesta fue inmediata. El colchón en dólares que asegura tener al Fondo adentro alienta a los jugadores del Merval. El posible acuerdo trasmitió la confianza que el Ejecutivo buscaba desde la corrida que terminó con la devaluación total de 25%, tasas al 40% y una inflación que estiman que va a cerrar el año en 30%.

Ayer, desde Londres, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en línea con el Ministerio, dijo: “El Gobierno está haciendo buenos progresos en las discusiones con el FMI”.

Las buenas relaciones con el mundo de financiero fueron desde siempre, pero a partir de la corrida que dejó en jaque al Gobierno de Cambiemos se sembró la desconfianza. El lunes, el ministro Luis “Toto” Caputo se juntó con los jefes de las entidades bancarias para comentarles los avances y empezar un plan para desactivar la bola nieve que significan las Lebac. La idea de poner en orden la artimaña financiera salió desde el Fondo porque no quieren financiar la fuga de capitales de los grandes jugadores.

El Gobierno está haciendo buenos progresos en las discusiones con el FMI”.

Por otro lado, según cuenta el diario Clarín, a partir de las expectativas de mercado que reveló el Banco Central donde muestra que para fin de año el dólar se va a ubicar a $27, desde el empresariado se muestran dudas sobre el valor actual.  Y agrega: “Un informe reservado reciente del economista Dante Sica pone atención sobre ese punto indicando: ‘Si el tipo de cambio real no está cerca del equilibrio, la única forma de reducir el déficit de cuenta corriente será la de inducir una recesión que podría ser fuerte’”.

Sin embargo, la devaluación trae otro problema. La deuda incrementó a un 65% del PBI, ya que la suba del tipo de cambio implica un menor tamaño del PBI. Este crecimiento de la deuda con respecto al producto asusta a los técnicos del FMI ante la futura capacidad de pago que tenga al país frente a los vencimientos del préstamo.

El Gobierno mira para otro lado y dice que lo peor ya pasó. Ahora lo único que espera es la inyección de dólares del Fondo en el mercado. Con ellos, el visto bueno del círculo rojo y que de una buena vez comience a derramar esas buenas señales que ya las siente como una caricia después del sacudón cambiario que vivió.