En la Casa Rosada la quiebra de Correo Argentino SA marcó un antes y un después. Pasaron 20 años para que hubiera una decisión judicial en este conflicto que lo tenía al Estado como uno de sus protagonistas. El procurador del Tesoro, Carlos Zannini, aseguró estar “muy contento” con el fallo. Pero parece que lo de Correo Argentino SA fue sólo el preludio de la batalla tribunalicia contra los Macri.

El expresidente, en una carta publicada un día antes del fallo, explicó la situación de la empresa de servicio postal, advirtió que el Gobierno "busca venganza" y que el objetivo son sus hijos porque “fueron accionistas”. En ese sentido, Macri está convencido de que la Justicia es “manipulada” por el oficialismo.

La satisfacción de Zannini no está completa: con la quiebra, a lo único que puede acceder la administración nacional es a los bienes, según determinó la jueza en lo Comercial Marta Cirulli, pero no a la deuda. “Yo simplemente estoy interesado en recuperar los 300 millones de dólares que el Correo le debe al Estado argentino”, aseguró el Procurador. En esa misma línea, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, alertó que fue “bastante oscuro” el manejo de la compañía durante esos años.

“Está demostrado que Correo Argentino no vale nada, por eso vamos a pedir la extensión (de la quiebra)”, anticipó Zannini. Socma era quien administraba y controlaba el Correo y, para el Gobierno, esa empresa emblema del Grupo Macri tiene un valor significativo desde lo simbólico.

Además, en Balcarce 50 están convencidos que la deuda del Correo Argentino S.A con el Estado es superior a lo ofrecido por la familia Macri. Con Socma "quebrada", las cuentas quedarían saldadas.

No hubo sentencia durante los años de Néstor Kirchner ni de Cristina, con quienes Macri rivalizó tal vez en el punto más alto de su carrera política. Pero el turno llegó con Alberto al mando del timón y con un final anunciado para el Correo.