Clarín celebró el acercamiento del Gobierno con el peronismo no kirchnerista. Lo hizo a través de su secretario de Redacción, Ricardo Kirschbaum, que celebró el regreso de "la política del acuerdo" y consideró que el "seguro antidefault" que busca pactar el Ejecutivo con el PJ no K es un "mensaje de continuidad para los que temen un brusco cambio de las reglas de juego" si Cambiemos pierde las elecciones. 

En su columna de hoy, Kirschbaum interpreta además que el acuerdo es un triunfo de Emilio Monzó y los radicales, que siempre militaron ese tipo de negociaciones con el peronismo "dialoguista" y hoy "se sienten reivindicados". También destaca que cuenta con el acuerdo de figuras clave, como Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. 

Seguro anti-default: el pacto que busca el Gobierno con el PJ para tranquilizar a Christine y aislar a CFK

"Quizá la teoría del acuerdo amplio -no de este acuerdo, entiéndase bien- como herramienta básica de la política haya formado parte de la conversación que mantuvo Macri con Felipe González, ex presidente de España", indicó el editorialista de Clarín, aunque señaló que el macrismo "necesitó tambalearse peligrosamente en el borde del abismo para comprenderlo".

El mensaje a los mercados, según el periodista, es que "los esfuerzos para estabilizar la economía y lograr -y mantener- el equilibrio fiscal se mantendrán", aunque también advirtió que el impulso de una "legislación laboral moderna" es un "eufemismo de una reforma laboral".

Además, asegura que hay un guiño los gobernadores, al indicar en uno de los puntos que se buscará que las provincias estén a salvo de que el Gobierno nacional "ejerza una discrecionalidad destinada al disciplinamiento político". Para el columnista, se trata de "un mensaje claro a los gobernadores para que arrimen calor a este proto-pacto".

El "afán poético" del PJ

Lejos de su excompañero de redacción, Jorge Asís fue bastante más crítico del acuerdo, sobre todo con el peronismo "dialoguista". En Twitter, el experiodista de Clarín lo calificó como una "tendencia boba hacia la grandeza del romántico Peronismo Perdonable que se asocia inútilmente a la causa perdida del gobierno moribundo por el afán poético de creerse republicano y confiable".

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