Estuvo de cumpleaños esta semana la senadora nacional por la provincia de Santa Fe; aunque no hubo foto de festejo, ni de brindis, ni de cena, lo que sí hubo fueron fotos de campaña en una recorrida por el sur de su provincia. El 17 de agosto, María de los Ángeles Sacnun estuvo en Villa Cañás, San Gregorio y Venado Tuerto junto al gobernador de la bota y los muchachos Lewandowski, Freyre y Corach ¿Cupo? No, ninguna mujer que sea ungida por CFK es cupo. “Si voy a tener una sola banca en Santa Fe, tiene que ser Sacnun”, dicen que dijo.

Si sopló las velitas —un 5 y un 1—, podemos imaginar que destinó uno de los tres deseos a que se renueve su banca en la Cámara alta, lugar que ocupa desde el año 2015 cuando en la boleta ganadora se leía Frente para la Victoria. Por entonces, dejó su cargo de concejal en Firmat, el pueblo de 25 mil habitantes en el que nació y del cual aspiró a convertirse en intendenta con Progreso Social. A veces el arrojo vale más que una derrota, podría decir Marilin —un apodo que lleva desde los ochentas y le queda pintado—, porque quedó en el centro de la escena para que La Cámpora santafesina la pusiera a la par de Omar Perotti y la eyectara al plano nacional.

Nacida con buena estrella -y con una habilidad notoria para brillar sobre el mic- lo que hizo Sacnun desde el palacio fue aprovechar toda chance y capitalizar. Formó parte de la elite de ocho senadoras invocadas por CFK cuando se incorporó en 2017 para darle mayor espesor al bloque presidido por Marcelo Fuentes -el único varón del tándem- y, en 2018, cuando el debate por la ley IVE (interrupción voluntaria del embarazo) hacía pico y camuflaba el pedido de préstamo de divisas al FMI del gobierno de Macri. La firmatense no jugó al voto misterioso como algunos de sus colegas: consideró más importante hacer política para sumar las adhesiones que, finalmente, no bastaron. Tuvieron que pasar dos años —y una elección general— para poder festejar la aprobación.

Ya con la dupla de Fernández en el poder, la senadora peronista se convirtió en la referente de Casa Patria, un espacio satélite del Instituto Patria ubicado en Rosario. En junio de 2020, cuando el Alberto empoderado por el manejo de la pandemia anunció la expropiación de Vicentín —¿se acuerda, usted, de Vicentín?—, fue Sacnun una de las defensoras más aguerridas del proyecto de intervención junto a la mendocina Sagasti. Además, preside la Comisión de Asuntos Constitucionales, una zona estratégica y de alta exposición que elevó su perfil tras el dictamen y la aprobación de la reforma judicial a la que calificó como “ineludible y necesaria”. No son demasiados los funcionarios dispuestos a ir al choque por el gobierno (¡y hacerlo bien!) como ella: Ángeles de la guarda.

Es mediadora y abogada por la Universidad Nacional de Rosario, donde fue consejera en la Juventud Universitaria Peronista. Politizada desde jovencita, fue presidenta del Centro de Estudiantes del Instituto Virgen de la Merced y delegada provincial de alumnos secundarios en el Congreso Pedagógico Nacional del 87, plena era Alfonsín. Más adelante, fue Secretaria de Prensa del Partido Justicialista de Firmat. Cuando lea que “es igual” a la vicepresidenta, usted sospeche: no hay dos Cristinas, ni siquiera dos como Cristina. Son muy cercanas, pero tampoco la pavada.