15/09/2019
Martes 30 de Octubre de 2018 Cuadernos

Baratta contra todos: de Calcaterra a Abal Medina, tiemblan los empresarios en la causa Cuadernos

Expedientes secretos Baratta. Así se titularía este capítulo de los cuadernos de Oscar Centeno si esto fuera mera ficción. Pero no lo es y el ex funcionario, un de las personas más cercanas a Julio de Vido, no sólo disparó contra los empresarios arrepentidos (tal como contó El Canciller la semana pasada) sino que pobló de nombres su declaración e inquietó a muchos poderosos.

En 12 hojas que escribió en Marcos Paz, hay para todos y todas. “No tengo nada de que arrepentirme y menos de hechos o delitos que no cometí”, dispara aunque con los datos que volcó, juega en el borde. 

Señalados

En el reverso de la página 3, le envía un mensaje a Ángelo Calcaterra, a pesar de la buena relación laboral que dice que mantenían. “Mi origen calabrés y mi educación hacen que por el momento no tengo más nada que agregar” leyó con un dejo de suspenso.

“Quién conoce a Pescarmona sabe de su mal carácter, su mala educación y su soberbia”, arremetió Baratta contra Enrique Pescarmona y pidió que se investigue de dónde sacaron los 800 mil dólares que dicen que los arrepentidos que pagaron.

Tal como había repasado El Canciller la semana pasada, al que le fue con mayor dureza y rencor fue a Paolo Rocca. “En su declaración quiso hacerse el desentendido” y marcó que el grupo Techint tiene problemas judiciales en todo el mundo. “Roca y Luis Betnaza intentaron en dos oportunidades extorsionar al Gobierno Nacional”, arremetió. 

“¿Cuando la justicia tendrá el coraje necesario paea evaluar y aplicar la ley de igual forma para todos, seamos funcionarios o dueños de Techint?”, se preguntó, irónico. Los palos para el juez Claudio Bonadio y para el fiscal Carlos Stornelli no faltaron. Hasta les “aconsejó” en qué deberían profundizar o hacer con la causa Cuadernos.

En uno de sus apartados tiró contra Juan Manuel Abal Medina, “una persona con miedo, sin convicciones ni valores además de mentiroso”. Pero no se quedó en eso únicamente: marcó puntualmente que Pablo Abal Medina estaba en la unidad Coordinadora de Financiamiento Externo de la Dirección Nacional de la Secretaría de Obras Públicas, lo que lo tenía en permantente contacto con José López (otro arrepentido estrella). 

¿Y ahora?

Además del recelo de empresarios (los mencionados y los que creen que pueden aparecer), la incógnita es cuánto pesará esta declaración de Baratta en Cuadernos. Ir para atrás con su procesamiento parece inviable, en un esquema donde Bonadio cuenta con apoyo dentro y fuera de Tribunales.

La otra pregunta es la de siempre: con estas dudas y certezas que planteó Baratta, ¿le alcanza al ex funcionario para desligarse? ¿Por qué decidió hablar ahora? Algunos de los implicados se muestran escepticos ante la posibilidad de que esto le funcione al acusado. La puerta que dejó abierta Baratta es importante: bordea los hechos, casi hasta una autoincriminación pero sin llegar a eso. ¿Hasta qué punto estará dispuesto a hablar?

De fondo, resuena la misma cuestión de siempre: ¿por qué algunos empresarios si fueron procesados y otros no? ¿Por qué los cuadernos parecen tener una visión parcial de ciertos sucesos? El hilo rojo que une la causa Cuadernos con los expedientes Odebrecht sigue allí. Si esto llega a juicio, ¿será con un ruta de dinero de las empresas? ¿O será un siga-siga con los arrepentidos?

 

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