Moyano, su nueva amistad con Cristina y la última jugada para volver a la CGT

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Hugo Moyano busca quedarse con la CGT. Debilitado en este año por sus frentes judiciales, el líder de Camioneros redobló la apuesta y busca evitar un futuro en prisión. Como primera medida para intentar recuperar el poder perdido, lanzó su nuevo frente sindical con caras conocidas, lejos de Cambiemos y cerca del kirchnerismo.

De cara al 2019, Moyano se sacó ayer una contundente foto con sus nuevos amigos estratégicos: Omar Plaini, Pablo Micheli, Hugo Yasky, Hugo Moyano, Roberto Baradel y Pablo Moyano. Todos juntos en un acto en Ferro, en la previa del paro del martes al que adhiere a pesar de estar distanciado de la CGT.

La medida de fuerza del 25 de septiembre, que paralizará el transporte público e impedirá el funcionamiento de trenes y colectivos, es la primera de las pruebas de poder que intentará dar Moyano en las calles, a pesar de dar un mensaje de rechazo al Gobierno por sus políticas económicas.

Sin embargo, en el Gobierno no se inquietan ni se preocupan por la presión sindical y dejarán que la CGT y Moyano luchen en el barro por la conducción. En cambio, según le afirmaron a ElCanciller, “la real prioridad es ordenar la situación financiera”, con el dólar en pausa en torno a los $39 y una inflación anual que llegaría al 45%.

Cristina y Moyano no se llevan bien. La relación del camionero en los años de amistad con el kirchnerismo era con Néstor. Incluso con la expresidenta casi que no mantenía diálogo. Los últimos años de gestión de CFK la enemistad se hizo pública y se enfrentaron sin tapujos.

Sin embargo, acorralados por la Justicia y con el horizonte en el 2019, el sindicalista y Cristina eligieron darse la mano con la idea fija: terminar con la Presidencia de Macri en las urnas y evitar que Ezeiza o Marcos Paz se convierta en uno de sus futuros hogares.

Así, con su nueva aliada estratégica, Moyano intenta mostrar su poder de fuego vigente en el sindicalismo y juega sus últimas cartas para esquivar al Poder Judicial y retornar a la conducción de una CGT fracturada.

Por lo pronto, el 25S (25 de septiembre), Moyano adherirá al paro nacional de la CGT y será el principio de su batalla para volver a ocupar el centro de la escena en la estructura política y sindical.