Marcelo Matzkin: “El gobierno de Zárate se enamoró de las restricciones”

El concejal, hombre fuerte de Cristian Ritondo en el distrito, busca renovar su banca, critica el manejo de la pandemia y dice que los vecinos tienen dos reclamos fundamentales: agua y seguridad.
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Dentro de la amplia interna de Juntos en Zárate, la lista que encabeza Marcelo Matzkin presenta mayores perspectivas de éxito. El concejal electo en 2017, referente del exministro de Seguridad de la Provincia, Cristian Ritondo, va por la reelección bajo el sello ‘Somos Zárate’. Afirma que se ve ganando la interna y la general, y vaticina lo mismo de la campaña de Diego Santilli a nivel provincial. Se muestra muy disconforme con el manejo de la pandemia en el distrito y denuncia “es imposible” vivir con los actuales niveles de inflación. EL CANCILLER conversó con él de cara a las PASO de un municipio que levanta un reclamo transversal a toda la Provincia: seguridad.

-¿Cómo pensás que le va a ir a Juntos en Zárate?

 Estamos trabajando para ganar, y estoy convencido de que vamos a ganar. Dedicamos por lo menos cuatro o cinco horas por día a caminar, recorrer y tocar el timbre sin distinción de casa ni de barrio. Tocamos, sale el vecino, primero escuchamos y después planteamos nuestra propuesta. Si es por la recepción de los vecinos, estoy convencido de que Juntos va a ganar en Zárate.

-¿Cuáles son esas propuestas? ¿Y los reclamos de los propios vecinos? 

El reclamo de los vecinos es seguridad y agua. Zárate tiene un gran problema de roturas de caños por toda la ciudad, que hace que más del 80% de los que tienen acceso a agua potable tengan problemas de suministro por falta de presión, porque el agua está en la calle. Si vos venís a Zárate parece como si hubiera llovido, ves agua y más agua por toda la ciudad. Eso quita presión al agua que llega a las casas. La gente se tiene que bañar de noche, usar el lavarropas de noche. Por otro lado, la inseguridad sigue a tope como reclamo. Además, el estado de las calles, más allá de que ahora estén haciendo un bacheo de campaña. En cuanto a nuestras propuestas, queremos tener un Concejo Deliberante equilibrado donde nosotros podamos reclamarle a los funcionarios un plan para resolver el problema del agua, donde podamos tener una agenda en seguridad. Necesitamos sumar dos concejales más y estamos convencidos de que vamos a hacer una buena elección.

-Y a nivel provincial, ¿dónde ves a Juntos?

La interna la va a ganar Diego Santilli, eso está cada vez más claro, por la experiencia que él tiene. Además, en las generales, creo que Juntos va a ganar por no mucha diferencia. Yo noto una sensación como la del 2015, noto en la gente una necesidad de que cambie la forma de gobierno, porque no vamos bien.

-En tu caso, como ciudadano, ¿qué reclamo tenés para hacerle al gobierno? 

Primero, escuchar más a la sociedad. Escuchar es resguardar libertades. Ya lo vimos en la pandemia, donde no se escuchó y la única política fueron las restricciones. Eso rompió todo el tejido productivo, afectó mucho al mediano empresario, al comerciante. También hay que sacar el pie del acelerador con el tema de los impuestos, hay demasiados impuestos. Hay que controlar la inflación y controlar el gasto público. Está demostrado que la teoría de que el gasto público no genera inflación es falsa. Es imposible vivir normalmente con 50% de inflación y con sueldos por debajo de ella. Aparte de la inseguridad, creo que los reclamos vienen por respetar la libertad de cada uno, fomentar el trabajo y la producción sacando impuestos y hacer menos burocrático el Estado. La única generadora de empleo es la inversión privada y hay que fomentarla.

-En el caso particular de Zárate, ¿cómo evaluás el manejo de la pandemia? 

El de Zárate es un gobierno que se enamoró de las restricciones. Se enamoró de decirte ‘la peluquería tiene que abrir a tal hora, la mercería a tal otra’. Siempre impuso más restricciones incluso que la Provincia. El manejo de la pandemia acá fue un abuso de poder, se establecieron sanciones que el intendente no puede poner. Eso, me parece, es parte de una forma de gobernar que es querer decirnos siempre lo que tenemos que hacer. Se confió muy poco en la responsabilidad individual de cada uno de nosotros y sin embargo los números fueron iguales que en el resto de la Provincia. No fuimos un municipio con un nivel de contagios alto, por el contrario.