Hasta el martes por la noche, en la embajada de Arabia Saudita en la Argentina no habían confirmado que finalmente el príncipe heredero viajaría para participar de la Cumbre. El único indicio de la visita fue la instalación de paneles antibalas en la sede diplomática ubicada en el barrio de Palermo.

Ramiro González decidió investigar al fiscal, pero antes de elevar una orden de detención, pidió informes internacionales, por lo que es probable que la resolución del funcionario del Poder Judicial sea posterior a la partda del príncipe saudí, lo que hace que no corra peligro de ser detenido. El juez que deberá instruir la misma es Ariel Lijo. La denuncia, sin pedido de detención, ante los tribunales argentinos, fue realizada por la ONG Humans Right Watch. Para la organización es muy importante que Argentina investigue al heredero del rey ya que, según sostienen, la justicia en su país natal está dominada por el propio poder gubernamental.

"Las autoridades judiciales deberían evaluar el papel de Mohammed bin Salman en posibles crímenes de guerra cometidos por la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen desde 2015", afirmó Kenneth Roth, uno de los denunciantes y referentes de HRW.

El martes, en Túnez, al grito de "¡Salman, Satanás!" o "¡No queremos dinero sucio!", una multitud protestó por la visita oficial Bin Salman a su país. Por otra parte, Bin Salman podría hacerle un pedido de inmunidad jurídica a Macri y así evitar ser investigado. Sin embargo, desde la ONG denunciante sostienen que esto no sucederá.