Estacionar en la Ciudad, una misión imposible y cada vez más costosa

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La Ciudad de Buenos Aires será cada vez más complicada para transitar en auto. A partir de 2019, habrá parquímetros en la mitad de las calles de CABA para pasar de los actuales 4.000 a 85.000 espacios pagos.

Además, se crearán dos playas de acarreo. La Estación Parque Chacarita, ubicada sobre la Avenida Guzmán y Jorge Newbery, y Conesa, ubicada en la calle Conesa entre Concepción Arenal, Zapiola y Matienzo, se sumarán a las ya existentes en 9 de Julio y Sarmiento, Juan de Garay y Bernardo de Irigoyen, y Figueroa Alcorta y Pueyrredón.

El nuevo sistema de estacionamiento se encontrará tarifado de 8 a 20 los días hábiles y de 8 a 13 los sábados. Domingos y feriados, las calles serán de libre estacionamiento.

Habrá una tarifa progresiva (aumenta por el tiempo de estadía), una tarifa simple (un precio por hora) y un beneficio para el residente (no pagarán quienes estacionen a un radio de 220 metros de su domicilio).

Actualmente, el sistema de acarreo está concesionado a dos empresas que manejan las grúas. STO (Dakota S.A) y SEC (BRD Sacifi) facturan más de 18 millones de pesos, sin contar lo recaudado por hora de cada parquímetro.

El Observatorio del Derecho a la Ciudad calculó que hay entre 10.000 y 14.000 acarreos mensuales por empresa, 550 autos por día. En menos de nueve horas, las dos empresas recuperan el costo del canon que le abonan a la Ciudad, unos 100.000 pesos.

“El problema de fondo es el creciente uso del automóvil particular, toda medida que tienda a desincentivar su uso sólo puede ser el complemento de políticas que tiendan a mejorar la oferta del servicio de transporte público. Sin un enfoque sistémico e integral la política pública pierde eficacia y puede caer en un mero instrumento recaudatorio”, aseguró desde la Defensoría del Pueblo Federico Conditi a Página 12.

En la Legislatura porteña, la oposición opina igual y coincide que es “una medida recaudatoria y que no tiene como objetivo lograr una mejor fluidez y ordenamiento del tránsito”. Los impulsores del proyecto no están de acuerdo con esa apreciación.

Los cambios aprobados la semana pasada deberán ser discutidos en audiencia pública y ratificados en segunda lectura. En estos se continúa concesionando el servicio a empresas privadas cuando debería ser público.