En la cuenta regresiva, abre Mirtha el debate sobre el aborto y advierte sobre el financiamiento

El Canciller - Comentarios

El proyecto de despenalización voluntaria del embarazo fue el centro de discusión de la mesa de Mirtha Legrand del domingo al mediodía. La conductora expresó su rechazo a la legalización del aborto, en tanto que criticó que, de aprobarse el proyecto, no está claro cómo se financiarán los procedimientos para las mujeres. Las declaraciones de Mirtha generaron controversia en la mesa y llevaron a la diva al cruce con varias invitadas.

La artista Marcela Morelo contó que está a punto de terminar con los papeles de adopción de tres hermanos que viven con ella hace más de un año. “Soy la mamá de tres nenes que parió otra mujer y por eso me cuesta mucho ponerme el pañuelo verde. Hubo una mamá que se bancó los 9 meses de cada niño”, expresó la artista. Quien le respondió fue la actriz Jorgelina Aruzzi, que fue a la mesa con un pañuelo verde atado en la muñeca.

“Es muy importante que salga la ley. Por favor, a los legisladores que piensen en las mujeres que mueren, en madres trabajadoras, en niñas violadas. Es una pastilla”, remarcó, generando controversia con la cantante y también con la conductora del programa dominical.

“Sepan que yo estoy en contra de la despenalización”, recordó Mirtha en medio de la discusión. “Entonces no aborte Mirtha; yo no abortaría, pero sí sé que hay muchas mujeres que murieron por una aguja de tejer”, señaló Aruzzi.

“Sepan que yo estoy en contra de la despenalización”

En ese momento, intervino Analía Franchín: “Hoy es cool estar a favor de la despenalización del aborto. Creo que hubo gente que estuvo siempre en contra y de repente, como vieron que actrices de renombre se manifestaron a favor, cambiaron de opinión solamente para seguir la corriente”. Luego, Mirtha advirtió que el proyecto va a costar fortunas y no está claro cómo será su financiamiento.

Cuesta más una mujer desangrada en un hospital. Por ahí es una madre que no puede seguir sosteniendo la familia y decide ir con una aguja de tejer a abortar. Con una pastilla seguiría viva”, replicó Aruzzi. “La creencia no puede estar por encima de la ley, esto es una cuestión de salud. Hay que abrir la cabeza”, agregó.