Los nuevos títulos de deuda tienen varias funciones: en primer lugar, el Gobierno aspira a achicar la masa monetaria para poder controlar la inflación que, según estimaciones de consultoras privadas, será mayor al 30% en 2018 (al mismo tiempo, la inflación de junio, que será difundida este martes, será cercana al 4%). El interés pagado por los BOTES será de 26% anualizado.

Es la primera licitación de BOTES en la que el Gobierno recibió órdenes por el total de lo adjudicado. La oferta, que fue apenas $10 millones mayor, se debe a un cambio de política monetaria. Concretamente, en su afán por controlar la inflación no sólo con la tasa de interés (estrategia usada por Federico Sturzenegger), Caputo subrayó que se intervendría más en los agregados monetarios.

En ese sentido, el Banco Central decidió aumentar la tasa de encaje de los bancos en ocho puntos y reducir la proporción de dólares que estos pueden tener entre sus activos. Al mismo tiempo, determinó que los BOTES sean contabilizados dentro de los encajes. De esta manera, aseguró que las entidades bancarias opten por este tipo de activos.

Se trata de la segunda licitación de Bonos del Tesoro. La primera de ellas fue el 18 de junio (una idea de Caputo en medio de la última corrida que enfrentó Sturzenegger) y allí habían sido adjudicados unos $55 mil millones. De esta manera, los BOTE en circulación llegaron a un poco más de $100 mil millones, que por ahora representan la décima parte del stock de Lebacs.