Con 37 votos a favor y 30 en contra, la oposición convirtió en ley el proyecto de emergencia tarifaria. El peor final para el gobierno que buscó de todos los modos posibles no llegar al veto, o al menos dilatarlo un poco. Los esfuerzos del Ejecutivo no solo no bastaron, sino que la estrategia equivocada incentivó aún más la unidad opositora. No la vieron venir.

La falsa cadena nacional del presidente, devenido en vendedor de lamparitas leds, trató de disciplinar a la oposición responsable: "Le pido a los senadores que no se dejen llevar por las locuras de Cristina Kirchner". Lejos de eso, el resultado fue contrario al esperado. El malestar generado por el mensaje logró cohesionar a los bloques opositores para ratificar el proyecto.

Asimismo, la derrota en la Cámara Alta tiene otro factor relevante. Tras el súper martes, el acuerdo con el FMI y el consiguiente recorte que se viene, el gobierno quedó muy debilitado y con poca capacidad de negociación frente a las provincias. El Ejecutivo Nacional tiene poco y nada que ofrecer; es más, en unas semanas tendrá que exigir recortes a los gobiernos provinciales. En este marco, los gobernadores no poseen ningún incentivo para negociar con la Casa Rosada y compartir los costos del ajuste. Resultado: solo siete provincias respaldaron al oficialismo en el recinto.

Uno de los grandes problemas que se le presentan al gobierno de ahora en adelante es haber perdido a uno de sus principales aliados: Miguel Ángel Pichetto. El jefe del bloque de Argentina Federal lanzó un duro discurso: "Estamos en el límite de la tolerancia social", advirtió. El senador por Río Negro fue una de las piezas claves que utilizó Cambiemos para la aprobación de varias iniciativas legislativas. Ahora, con una relación quebrada a futuro se complica el panorama legislativo para el oficialismo. ¿Volarán carpetazos?

Quien se cuelga una medalla de ganadora esta semana es la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, luego de revolucionar las redes sociales al acusar a Mauricio Macri de "machirulo", inteligentemente evitó caer en la trampa del Presidente que trató de subirla al ring para confrontar la discusión contra el kirchnerismo. A su vez, tuvo su gran momento de gloria en sus 30 minutos y monedas de exposición. Un discurso encendido donde no faltaron chicanas, chistes y datos duros. Casi todos los dardos se los llevó la vicepresidenta Gabriela Michetti que miraba dura como una estatua como CFK lanzaba palo tras palo.

Ahora bien, la maniobra de Cambiemos fue clara desde un principio. El veto anunciado, la confrontación con el peronismo K y el ya repetido discurso de defender la suba de tarifas escudándose en la pesada herencia. ¿Por qué el gobierno decide no cambiar antes que ceder? Porque en definitiva los que ponen la cara son ellos, entonces, si van a pagar los costos, es preferible que sea dentro de sus convicciones antes que desistir y perder por decir cosas en las que no creen.

Resta saber cuál será la magnitud del costo del veto presidencial. Lo cierto es que el gobierno está decidido a continuar por el mismo rumbo a riesgo de morir, pero con las botas puestas.