Condiciona el Gobierno sus metas para 2018 y se rinde ante el FMI para conseguir más dinero

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Al firmar el acuerdo con el Fondo Monetario, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tuvo que reconocer que el crecimiento del 3,5 por ciento del PBI proyectado en el presupuesto 2018 no se cumpliría. Hace un mes, en una reunión de coordinación de gabinete, el funcionario arengó a sus colegas al afirmar que el país crecería igual, pero al 1%. Peña prometió lo mismo en el Congreso. Hoy, Dujovne se vio obligado a admitir, finalmente, que el 2018 cerrará con una caída del Producto Bruto.

Ante periodistas de agencias internacionales, Dujovne dijo que, según las nuevas proyecciones, la economía caerá un 1% este año, en mayor medida por la sequía que afectó a la producción agrícola, que según los cálculos del ministro fue de 1,3 puntos del PBI pero también hubo “impactos indirectos” que llevan esa cifra al 2%. El resto, según el funcionario, lo aportaron la corrida cambiaria y el escándalo de los cuadernos.

“Por supuesto que el crecimiento ha sido menor que el que esperábamos”, admitió Dujovne, aunque señaló que espera que la economía crezca el año que viene al 1,5 por ciento y que el déficit de cuenta corriente baje al 3% por ciento del PBI (en 2017 alcanzó el 4,8%).

Esa diferencia entre los dólares que argentina necesita y los que genera es la clave para tranquilizar a los inversores extranjeros y garantizarles que el país está en condiciones de hacer frente a los pagos de deuda. Según algunos analistas, la corrida cambiaria se generó porque los mercados advirtieron que ese déficit había llegado al 5%.

Según Reuters, Dujovne confirmó, además, que solicitará formalmente al Fondo Monetario un desembolso de U$S 3.000 millones en septiembre, tal como estaba previsto, y que se le pidió que remueva del acuerdo un plan para que el Tesoro recompre letras intransferibles que hoy están en manos del Banco Central por 3.125 millones de dólares trimestrales, una cifra que acumularía 15.000 millones de dólares hasta fin del 2019.

El funcionario explicó que la recompra de las letras, que había sido “ideada como forma de ir cancelando el stock de Lebacs”, generaba una “fuente de incertidumbre” en el mercado. “Como Banco Central avanzó con un programa con fondos propios o con un diseño propio para la cancelación de Lebacs, consideramos junto con el Fondo que ya no era relevante mantenerlo”, precisó.