El presidente Mauricio Macri recibirá el próximo jueves en Casa Rosada a las principales autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), encabezados por su titular, monseñor Oscar Ojea.

Si bien la formalidad indica que el encuentro se sucederá con motivo de las fiestas de fin de año, desde el Gobierno buscan hacer las paces con la iglesia del Papa Francisco luego de las críticas de los obispos a la situación económica y social y a la habilitación del tratamiento en el Congreso de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Con una recesión sin fecha de vencimiento y una reactivación económica que parece no tener la fuerza que predecían los optimistas de Cambiemos, el oficialismo necesita aliviar la tensión con la Iglesia de cara a un año electoral que, desde la polarización con Cristina Kirchner, se presenta difícil aun con la ayuda del FMI.

Es que la iglesia católica se ofrece como un gran sujeto de contención social en el interior del país, allí donde las economías regionales se desangran, la devaluación devora a los pesificados y la fe es el único sustento para aquellos que no encuentran en el Estado la contención necesaria.

A su vez, la reunión cobra aun mayor relevancia al concretarse a menos de una semana de que el Ejecutivo acordara con las autoridades de la CEA reemplazar progresivamente el aporte estatal por una "contribución voluntaria" que las familias podrán realizar a través de los colegios privados católicos.

En un mensaje difundido esta semana con motivo de la Navidad, los líderes católicos pidieron "soñar otro destino para todos los argentinos" y "cuidar especialmente el trabajo y la educación".

Del cónclave participarán miembros del gabinete nacional y el secretario de Culto de la Nación, Alfredo Abrianiel; mientras que el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli; el obispo de La Rioja, monseñor Marcelo Colombo; el obispo de Chascomús, monseñor Carlos Malfa, vicepresidentes y secretario general del Episcopado, respectivamente, irán a la casa de gobierno en representación de Bergoglio.