Winning Eleven, bajón de cuarto de libra y videos de Pablo y Pachu: el día de furia de Bonadio

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Claudio Bonadio está transpirado. Mete el dedo índice en el vaso de Coca y revuelve el hielo nervioso. Mira la tele. Putea. Vuelve a meter el dedo: “Esta Coca no tiene gas”.

Mientras Buenos Aires se prende fuego con las detenciones que él mismo ordenó, el juez tiene una preocupación mayor: ganarle una revancha de Winning Eleven al secretario de su juzgado, Orlando “El Mono Claut. “Le voy a romper bien el orto, abunda frente a este cronista de ElCanciller.

A esos efectos, dispone una formación bastante agresiva, con Roberto Carlos de 9. “Dale, cagón, apura a su rival. Claut lo mira en silencio.

La PS1 es una de las mayores pasiones de Bonadio, a la que echa mano cada vez que se ve superado por el estrés. Ocurrió en los peores momentos de su relación con el kirchnerismo, en especial durante el segundo mandato de Cristina. “Me la ponían todos los días, así que venía acá, me encerraba y descargaba, se ríe el juez, relajado ahora por las detenciones de Carlos Zannini y Luis DElía.

De pronto, se abre la puerta de su despacho y un joven asistente con la remera de “No vuelven más le alcanza dos Cuartos de Libra y una Coca grande. “¿Esta no la había pedido sin hielo?, pregunta y el estremecedor silencio lo pone de pésimo humor: “Boá, andá a cagar.

Sin embargo, no son todas malas para Bonadio. Menos en esta jornada consagratoria. “Anoche metí una horita de cinta y otra de Casino Flotante porque sabía que hoy iba a ser bravo, dice el juez, quien -con orgullo- admite haber agarrado “un pleno, dos cuadros y una calle. “Salí hecho, respira aliviado.

Para el resto del jueves le queda una jornada no menos complicada: en minutos ofrecerá una conferencia de prensa Cristina Kirchner, a quien Bonadio quiere detener en las próximas horas, siempre y cuando el Congreso le saque los fueros, tal cual pasó con De Vido. Pero Claudio no teme: “A ella ni la pienso escuchar, se enoja, mientras se acomoda sobre su silla y disimuladamente deja escapar un gas.

“Tengo invitados, insiste el juez y subraya: “Todos los jueves vienen mis amigos del country a ver videos de Pablo y Pachu en Youtube; pedimos dos boludeces para picar y nos quedamos hasta las cuatro de la mañana, me importa un carajo si habla Cristina o sale el nuevo disco de los Stones.

Pero, ¿le gustan al juez los Stones? “No tanto como mandar en cana kirchneristas, responde pícaro, mientras tipea “Pachu confundido en el control remoto. Un Bonadio auténtico.