Vicentin, entre la venta a privados y la sombra de la estatización

Los trabajadores mantuvieron una audiencia en Trabajo para exigir que se garantice las fuentes de trabajo en la compañía agroindustrial.
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En Vicentin se viven horas decisivas. La empresa cerealera, comandada por Alberto Padoan, acelera los tratativas para cerrar un acuerdo extrajudicial con los acreedores privados, con el objetivo de desinflar la deuda de la compañía, que asciende a 23 mil millones de pesos en rojo.

La apuesta de los directivos es evitar la convocatoria de acreedores. Se sabe que su principal prestamista, el Banco Nación, actualizó los registros de sus deudores y calificó en la peor categoría (“alto riesgo de insolvencia”) a Vicentin. Eso se traduce en una postura más estricta del Estado para negociar con la cerealera.

Vicentin es la principal exportadora de productos de soja procesada de la Argentina. Según informó Ámbito Financiero, la empresa empezó a incumplir pagos a sus proveedores desde fines del año pasado, de que se derivan 350 millones de dólares de deuda comercial y casi 900 millones de dólares de compromisos con los bancos. Padoan justificó los incumplimientos de pago a raíz de “una inversión” en plantas de biodisel.

Una posible venta (después de la palabra de Alberto)

El domingo pasado, el propio Presidente habló de la crisis en Vicentin. “Tengo claro que es una empresa muy importante y es fuente de trabajo de mucha gente. Nadie quiere que la fuente de trabajo se cierre y todo indica, cuanto menos, que allí hubo un acto de enorme irresponsabilidad. Así que, vamos a estudiar bien el tema”, indicó en diálogo con C5N. Unas horas después se agitó el rumor de una posible venta de la empresa.

En principio, el comprador sería la multinacional Glencore. Cabe destacar que, en diciembre de 2019, la compañía había vendido a Glencore una parte de su participación en Renova, un emprendimiento que tienen en conjunto. Entre sus operaciones se localizaba una planta de procesamiento sobre el Río Paraná.

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Una fuente de la empresa confirmó a la agencia Reuters la posibilidad de una compra. Sin embargo, por lo bajo, cuentan que no hubo acuerdo en los números finales de la transacción. Otras empresas (internacionales y nacionales) están interesadas en quedarse con el gigante sojero, pero a un precio mucho menor del que precisa Padoan para evitar el concurso de acreedores.

En este marco, el exintendente de San Antonio de Areco y senador provincial del Frente de Todos, Francisco Paco Durañona, fue el primero en manifestarse en favor de que el Gobierno nacional nacionalice Vicentin. “La oportunidad para que el Estado Argentino se convierta en actor fundamental de la actividad agroexportadora de granos es ahora. Cómo? Estatizar la empresa Vicentin aprovechando que el grueso de sus acreedores son el Banco Nación y el Banco Provincia”, escribió en Twitter.

Reunión en Trabajo

En medio de los rumores, los trabajadores de Vicentin pidieron que se garanticen los puestos de trabajo. Actualmente trabajan más de 800 personas, dividas entre las plantas de Ricardone y San Lorenzo, ambas en Santa Fe.

El primer paso que tomó el gremio de Aceiteros fue solicitar una reunión con el Ministerio de Trabajo, que comanda Claudio Moroni. Y si bien el ministro no los recibió, estuvo alerta a la reunión que mantuvo Marcelo Belotti, secretario de Trabajo, y Leonardo Dipietro, de Empleo con representantes del gremio de Aceiteros.

“El Ministerio le garantizó que habrá un canal de diálogo abierto con la empresa y con el gremio”, dijo a El Canciller un colaborador de Moroni. Y añadió: “Ahora Aceiteros y Vicentin tienen una reunión pendiente, para saber los pasos a seguir. Desde Trabajo estaremos atento”, completó.

Sobre la pregunta de una posible estatización, desde Trabajo respondieron que el objetivo es “preservar las fuentes de trabajo“. Ante una nueva consulta, sentenciaron que “hasta ahora no hay ninguna novedad”.