Valijas en Selquet, bóvedas en el Sur y los maltratos de Néstor: las confesiones de Uberti y Roggio

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El sencillo pero fastuoso sistema de recaudación de coimas y sobreprecios elaborado por Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Julio De Vido fue relatado con detalles por el ex funcionario Claudio Uberti y el empresario Aldo Roggio.

La descripción que brindaron sobre el entramado fraudulento durante las gestiones kirchneristas le sirvió a ambos para acogerse bajo la figura de “arrepentido“, que fue negociada por el fiscla Carlos Stornelli y aceptada y homologada por Claudio Bonadio.

A fuerza de confesiones, arrepentimientos y cuadernos, el juez federal acorrala a la ex mandataria y, aunque todavía el Senado le juega en contra y dilata la votación sobre los allanamientos y su posible desafuero, la acerca de a poco a la cárcel.

Uberti, Techint y las valijas en Selquet

Uberti, ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi), relató con lujo de detalles el mecanismo de recaudación fraudulenta, el traslado de las millonarias sumas, encuentros con los máximos mandatarios y los maltratos que estos ejercían sobre funcionarios y empresarios, además de las presiones para defraudar al Estado.

En una tarea de investigación de La Nación, el primer medio que tuvo acceso a los cuadernos de Oscar Centeno, se recopilaron varios fragmentos de las confesiones del ex funcionario a cargo de Julio De Vido.

“Los primeros meses sacaban una cuenta por cada uno de los seis corredores (viales), era una cifra aproximada de US$150 mil. Desde 2003 hasta agosto de 2007 fue así. Primero le llevaba US$150 mil al despacho del Ministro De Vido, luego se lo llevé personalmente al despacho presidencial, y se los entregaba en un maletín a las manos de Néstor Kirchner“, señaló.

Luego, tras admitir el cobro de una coima de medio millón de dólares por la explotación de dos estaciones de servicio, Uberti relató un encuentro entre Néstor y Paolo Rocca, dueño de Techint, en Venezuela, durante una cumbre de empresarios, en la que comenzaron a tejer otra red de corrupción sobre una de las empresas más grandes de Latinoamérica y el mundo.

“De Vido me pidió que le diga a Betnaza (ex director de Techint) que, si quiere que lo tratemos bien, (Rocca) tiene que ponerse. Luego, Kirchner me encomendó que busque a Techint. Me comuniqué con Betnaza y me presenté en su oficina en la calle Della Paolera. En esa ocasión me entregó US$100 mil y me dijo que eran para Kirchner, eso se repitió entre cinco y seis veces. […] esos paquetes se los entregué directamente a Kirchner”, explicó.

Uberti: “Betnaza me entregó US$100 mil y me dijo que eran para (Néstor) Kirchner. Eso se repitió entre cinco y seis veces”.

Enfocado en la relación directa con Néstor y la, por entonces, Primera Dama, Cristina, el empleado de De Vido explicó el maltrato y desprecio con el que el matrimonio presidencial se dirigía hacia sus empleados. “En el hotel Westin, en Madrid, Néstor le dijo a (su secretario) Daniel Muñoz: “a este que no cumplió, dale tres”, señalando a Rubén Zacarías, de Ceremonial y Protocolo”.

Y continuó: “Creo que no había entregado el periódico a tiempo, o algo así, y Muñoz le dio tres golpes de puño a Zacarías que lo dejaron tirado en el suelo y le refirió: “Esto le hacemos a los traidores”“.

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Finalmente, Uberti también apuntó a Selquet, uno de los restaurantes más elitistas de la Ciudad de Buenos Aires y punto de encuentro del Círculo Rojo, como uno de los lugares elegidos para la transacción y el traspaso de los bolsos con coimas y retornos, que luego eran trasladados en el avión presidencial hacia Santa Cruz, para ser depositadas en bóvedas adquiridas al Banco Hipotecario.

“En 2006, un día me llamó De Vido a su casa de la calle Libertador y Ocampo, allí estaba Ferreyra, que me iba a entregar algo para llevar a la quinta de Olivos, era mucha plata, acordamos encontrarnos en el estacionamiento de Selquet. Allí me entregó una valija que dijo que contenía 10 palos en Euros, Ferreyra sacó la valija de su auto, un fiat Mondeo. Esa valija la llevé para la Quinta de Olivos, entré por el túnel“, relató.

Roggio, Jaime y los subsidios de Metrovías

Tras vivir días de tensión en los que se debatió entre la cárcel y la libertad, Aldo Roggio logró conseguir que Bonadio le permitiera asociarse al numeroso Club de Arrepentidos, que, hasta ahora, tiene más empresarios de lo que se esperaba, según le admitió Stornelli a Joaquín Morales Solá, el último lunes.

Las arduas negociaciones de su abogado Jorge Valerga Aráoz y el incremento de valor de sus testimonios con la implicancia de nuevos funcionarios y más detalles sobre un proceso de corrupción que ya excedió a los cuadernos de Centeno, consiguieron darle al empreasrio la libertad en la noche del miércoles.

Según lo trascendido a través de allegados del implicado que dialogaron con La Nación, Roggio no solo admitió aportes al kirchnerismo durante sus gestiones, sino que esta vez incluyó a Ricardo Jaime, ex secretario del Ministerio de Transporte durante la presidencia de Néstor (2003-07) y parte de la de Cristina (2007-09), en las maniobras.

Roggio admitió el retorno del 5% de los subsidios del Gobierno a Metrovías: se le entregaba, en efectivo, a Ricardo Jaime, ex secretario de Transporte y condenado por la Tragedia de Once.

Abriendo un nuevo foco de investigación en la causa, el empresario admitió el retorno de un 5% de los subsidios en el transporte que el gobierno le entregaba a Metrovías, la compañía encargada de la concesión de los subtes y la Línea Urquiza de trenes.

Por supuesto, luego de implicar a Jaime, quien actualmente se encuentra preso por la Tragedia de Once, Roggio aseguró que esta devolución de dinero en efectivo que se le entregaba en mano al nuevo implicado, era producto de una presión ejercida por el Gobierno y de la cual no tenían escapatoria.