U$S 90 mil millones en vencimientos: claves de una renegociación (inevitable) con el FMI

Según Ecolatina, el próximo presidente deberá pagar 90 mil millones de dólares de deuda. Qué es un EFF, la alternativa del FMI para evitar el default.
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De acuerdo al último informe de Ecolatina, Argentina deberá devolver cerca de 90 mil millones de dólares de deuda entre 2022 y 2023. Las necesidades de pago alcanzarían 10 puntos porcentuales del PBI cada año y los vencimientos requerirán un esfuerzo fiscal sin precedentes. La consultora avizora la necesidad de renegociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

“Entre 2022 y 2023, nuestro país debería devolverle al FMI más de USD 46.000 millones entre capital e intereses, lo que implica 5% del PBI de cada año. Si a esto le sumamos el calendario de pagos de bonos para esos años, el monto casi se duplica”, consigna el informe. Ante este panorama, los vencimientos para ese bienio alcanzarían al 10% del PBI de cada año.

Con esos números, la consultora advierte que  “si bien la situación actual cercana al equilibrio primario reduce las necesidades de contraer nuevos compromisos, no le alcanzará para generar superávits de semejante magnitud como para afrontar estos compromisos” y, por lo tanto, una parte importante de los pasivos deberá ser refinanciada.

¿Hacia un nuevo acuerdo con el Fondo?


El escrito resalta que la mayor parte de la deuda es en dólares y el contexto internacional plantea dificultades para conseguir financiamiento. “Suponiendo que esto no es un problema -lo que es probable- y nos permite cancelar los vencimientos extra FMI, todavía restaría ver cómo repagarle al organismo multilateral”.

“No parece viable que Argentina pueda refinanciar su deuda en el mercado, ya que, como consigna el informe, debería refinanciar 10 puntos del PBI. Por eso, da la sensación de que la única salida razonable sería cambiar el esquema de pagos con el FMI”, apunta Federico Moll, director de Ecolatina, en diálogo con El Canciller.

Para ello, el propio Fondo posee una modalidad: el Servicio Ampliado de Fondos (o Extended Funds Facility, EFF por sus siglas en inglés). “El EFF no es tan exigente en el plano fiscal como lo es el stand by, o bien que, dado que los países que acceden a este préstamo ya estaban bajo un stand by, sus necesidades de equilibrar las cuentas públicas no son tan apremiantes.

“La performance de crecimiento del PBI bajo los EFF es positiva”, apunta el informe. El siguiente gráfico muestra que la mayoría de los países que firmaron este tipo de acuerdos crecieron, con las excepciones de Portugal, Grecia y Chipre.

“El EFF busca ser una ayuda para países que toman un stand by para poder hacer frente a un esquema de pagos más complejo. La contracara es que te piden ciertas reformas en algunos mercados que entienden que son rígidos o inviables, como el laboral o previsional. El actual gobierno está alineado con esa idea y no tendría problema en avanzar, más allá de los conflictos que puedan surgir en el Congreso”, agrega Moll.

La contracara de un EFF


Pese a que los EFF suelen conseguir crecimiento económico, el informe arroja que los resultados acerca de la capacidad del país de generar divisas genuinas son “menos alentadores”: “La mayoría de los déficits de cuenta corriente permanecieron constantes o incluso se agravaron, producto en parte del crecimiento de la economía que suele traccionar a las importaciones”.

Tampoco señalan buenos resultados en el plano laboral, a pesar de que los EFF suelen implicar reformas de abaratamiento de costos para los empleadores en aras de que crezca el empleo privado. “Por caso, en el promedio de los países bajo EFF, el desempleo subió alrededor de 3 p.p. en los años que se firmó el acuerdo y tuvieron lugar las reformas mencionadas. En la misma línea, al mercado laboral le tomó entre cuatro y cinco años recuperarse (volver a la situación inicial)”, subraya Ecolatina.

En conclusión, la consultora asegura que los EFF han demostrado éxito en estabilizar la economía y recuperar la senda del crecimiento, pero estas mejoras “se atenúan al sumar indicadores sociales y de sostenibilidad, como la creación genuina de divisas”.