Una inflación más “relajada” y los peligrosos efectos de las nuevas reformas

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Casi como una regla de la política argentina, sin importar quien ocupe la Casa Rosada, el oficialismo prepara un recorte en la obra pública luego de aumentar su inversión considerablemente para los comicios del año anterior. Por supuesto, el macrismo no es la excepción. De hecho, en octubre la inversión en obra pública se redujo un 52% y en noviembre un 28,2%. Principalmente, el impulso del ajuste es debido a la obsesión de Mauricio Macri por reducir el rojo fiscal, el cual aumentó 7500 millones de pesos en comparación al del año 2016 y en el presupuesto 2018 asciende a 679 mil millones de pesos.

Por otro lado, el objetivo del canchero equipo económico es cumplir con las metas de inflación, las cuales han sido modificadas porque no las iban a cumplir y prometen hacerlas para el 2020, interesante al considerar que el mandato de Macri finaliza el 10 de diciembre 2019. O sea, este gobierno no las cumplirá. El punto central aquí es ver si realmente logran cumplir con el 15% de meta de inflación establecida para este año o si habrá un nuevo fracaso. Quizás lo último, ya que si se tienen todos los aumentos que están implementando en este inicio de año (luz, gas, transporte, peajes, naftas, telefonía y prepagas), el panorama es más oscuro. No la vimos venir.

Macri reparte su tiempo en la Patagonia entre partiditos de golf, té con tortas galesas y algún helado de pistacho

La aprobación de la reforma previsional afectó negativamente en la imagen del Presidente coraje. Según un sondeo del analista y consultor, Ricardo Rouvier, el 76% de los encuestados se manifestó en contra del ajuste a los jubilados y beneficiarios de distintos programas sociales. Teniendo en cuenta esto, resta saber si se profundizará el malestar a partir de marzo cuando se vean afectados los bolsillos de 17 millones de argentinos. Preocupado por este motivo, Macri reparte su tiempo en la Patagonia entre partiditos de golf, té con tortas galesas y algún que otro helado de pistacho (el gusto favorito del líder cambiemita).

En el plano legislativo, Cambiemos deberá enfrentar una verdadera batalla para conseguir la aprobación de la reforma laboral. Sin embargo, la misma ya cuenta el aval (a escondidas) de la CGT, de la nada que nada se esperaba y nada está haciendo. El Gobierno también busca la aceptación del PJ para poder tratarla en febrero. Se anticipa un nuevo festival de preventivas y carpetazos, lo cual para este gobierno ya es más clásico que echar empleados el primer día hábil del año.

Cambiemos deberá enfrentar una verdadera batalla para conseguir la aprobación de la reforma laboral

En ese marco, resta conocer la posición de la mal llamada oposición responsable, si seguirán votando a la par del oficialismo, como lo han hecho hasta ahora, con pésimos resultados, o si finalmente deciden confrontarla. En este sentido, el enigma girará en torno a develar si se logra la tan ansiada unidad de la actual oposición, más esperada que la lluvia de inversiones. O si seguirá dividida favoreciendo al oficialismo.

El contexto internacional también será un tema a tener en cuenta para panorama político del 2018. Este año hay dos elecciones claves en nuestro continente: Brasil y Venezuela. En el primero el ex presidente, Lula da Silva, se juega la posibilidad de volver a la presidencia, lo cual cambiaría la escena poniéndole un freno al giro a la derecha de América del Sur. Cabe recordar que el líder del PT lidera la intención de voto con el 34% de cara a los comicios a celebrarse en octubre (Folha Sao Paulo, 04/12/17) pese a la persecución judicial de la cual es objeto, que amenaza con inhabilitarlo a ocupar cargos públicos e inclusive condenarlo a prisión.

Por el lado de la siempre caliente Venezuela, el chavismo se juega todo por la continuidad de la Revolución Bolivariana. Su ratificación en el poder lograría seguir incomodando a Macri, quien discursivamente tiene de punto al país venezolano para justificar medidas locales y diferenciarse en la región.

El 2018 será un año para alquilar balcones, cargado de alto voltaje como la previa a las presidenciales del 2019. El oficialismo buscará nuevamente que le cierren los números, mientras que la oposición tratará de encontrar la manera de enfrentarse al oficialismo para poder ser una opción de gobierno de cara al año que viene. Además, el marco global en la región puede condicionar las expectativas de Macri de erigirse como líder del cambio regional. Y como ya sabemos, en el plano nacional puede pasar cualquier cosa porque en nuestro país el cisne negro suele ser una regla y no la excepción.