Un mes de cuarentena: qué cambió y qué falta

En el balance de 30 días, el Gobierno destaca la tasa de contagiados y espera que el contexto incline la balanza para la renegociación de la deuda. Los números rojos de la "economía real" y los desafíos sanitarios.
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El 20 de marzo, Alberto Fernández decretaba lo que ya era un secreto a voces: un aislamiento social obligatorio en todo el país. Y si bien treinta días después la principal premisa se mantiene estable y la gente aún se resguarda en su casa, el panorama varió en este mes de cuarentena.

La prioridad máxima del Gobierno fue enfocarse en la estructura sanitaria. Lo evidencia cada vez que puede el Presidente, al remarcar la necesidad de la cuarentena para aplanar la curva de contagios y evitar el colapso en hospitales y sanatorios.

En ese sentido, algunos números acompañan la decisión del Ejecutivo: al cierre de esta nota, el total de infectados era 2.941 y las muertes, 134. Lo importante, explica Omar Sued, uno de los epidemiólogos que asesora al Gobierno Nacional, es “ver la tasa de contagio”, que bajó de un promedio de dos contagios por cada persona infectada; a 1,2.

Para contrastar los números locales, el jefe de Estado exhibió las cifras de otros países, como Brasil, Chile, España e Italia. Cada vez que mira esa comparación el ex jefe de Gabinete reafirma su posición sobre la cuarentena.

Pero los desafíos en materia de salud están lejos de disminuirse. Es que el pico de contagios, que se esperaba para mediados de abril, ahora fue pronosticado para junio y pese a mejorar el equipamiento en las unidades de terapia intensiva, nadie promete que el contagio sea menos feroz para ese entonces.

Por otro lado, las clínicas privadas, en especial las chicas y medianas, tampoco quedaron ajenas a las crisis. La parálisis de cirugías, consultas y tomografías -salvo en los casos extremos- generan que los centros médicos privados no puedan facturar a las obras sociales. En la Ciudad de Buenos Aires, al menos el 60% se atiende en centros médicos privados.

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Y si bien el Gobierno aceptó que las provincias decidan si se abren o no los consultorios médicos, la contracara es el potencial riesgo de contagio en el personal de la salud. De acuerdo a cifras oficiales, el 14% de los infectados trabaja en hospitales. Si crece la transmisión en los centros, quiénes van a remplazar a los médicos, enfermeros, auxiliares y administrativos de la salud.

30 días más de tire y afloje

Con foto “antigrieta” incluida, el Gobierno avanzó un casillero más en lo que iba a ser su desafío central durante el 2020 antes que el virus estallara y “no quede nada del país del primero de marzo”, Fernández dixit. La renegociación de la deuda externa.

A la oferta ya se la puede explicar en números: una quita de 3700 millones de dólares de capital, equivalente al 5,4%, y una reducción de 37.900 millones de dólares en intereses, igual a un recorte del 62% en esos compromisos. En total, el recorte nominal será de 41.600 millones. Además de tres años de gracia sin pagar capital ni intereses hasta 2024 y un menú de diez nuevos títulos públicos, mitad en dólares y mitad en euros, con vencimiento desde 2030 hasta 2047.

Lo que se analizará igual es la contrapropuesta de los acreedores“, sintetiza Marcelo Elizondo, analista económico especializado en economía y negocios internacionales. “Es decir, sobre la mesa no estará lo que ofreció el gobierno, sino la salida que planteen los bonistas. No es un tómalo o déjalo, porque si fuera así, la negativa sería unánime”, agrega.

En la balanza que se inclina por el rechazo, Elizondo enumera “la baja tasa de interés y el largo plazo para empezar a cobrar”, además de “la falta de confiabilidad” del país para hacer una nueva propuesta de reestructuración. “En otras circunstancias sería rechazada, pero con el contexto internacional que vivimos hay una chance más. Toda inversión alternativa está por el piso“, concluyó.

Desde Economía, pese al hermetismo que se manejan, reconocen que la pelota quedó del lado de los bonistas. Y piden expresamente “no marearse” con las notas de acá al 20 de mayo, cuando finaliza el período de gracia para decretar el default.

La “otra economía”

A Martín Guzmán le encomendaron la tarea de la reestructuración. Pero la mayoría de las reuniones que suceden entre la Rosada y la Quinta de Olivos poseen otros temas y moderadores. Por caso, el Gabinete económico -coordinado por Santiago Cafiero y Gustavo Beliz, con la participación intermitente del Presidente- está enfocado en la economía del día a día en plena cuarentena. Allí, Matías Kulfas adquiere mayor protagonismo.

La estrategia de esta “otra economía” parece haber variado: de las fichas puestas al crédito bancario, con una tasa del 24%, ahora el Gobierno tuvo en cuenta las críticas de distintos economistas (por caso, Emmanuel Álvarez Agis) y decidió eliminar los intermediarios, al complementar directamente el sueldo de los privados, sumado al aporte Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

Hay números que asustan: la Fundación ObservatorioPyme circuló un informe del cual resalta que, a la primera semana de abril, sólo el 10% de estas compañías se encuentran totalmente operativas. Del restante, el 54% del segmento se encuentra en situación no operativa, aproximadamente 325 mil empresas. Otro 36% se encuentra parcialmente operativa. Alrededor de 35.000 empresas están considerando cerrar su negocio, lo cual pondría en riesgo los puestos de trabajo de 190.000 empleados. 

76 % de aprobación al Gobierno. Gráfico: Analogías.
76 % de aprobación al Gobierno. Gráfico: Analogías.

Desafíos

En una de las últimas encuestas que circularon, de Analogías, ubican la imagen positiva de Alberto Fernández en casi un 97% durante la cuarentena. La aprobación del gobierno en un 76%. Números que crecen a tasa chinas. Ante esos sondeos, desde algunos medios (y un puñado de opositores) comentan que el jefe de Estado “se enamoró” de la cuarentena.

En cambio, en la Rosada, descartan -de quajo- el testeo de imágenes. “Estamos tan a las corridas que no podemos pensar en números”, es la explicación unánime que dan voceros de distintos ministerios.

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Solo a modo de ejemplo, el Ejecutivo nacional tendrá que resolver los siguientes desafíos: el comienzo de clases, los nuevos trabajos exceptuados de la cuarentena, la caída de ventas, el caldo de cultivo que representa el viaje en transporte público, el cuidado de mayores de 70 años y la tasa de femicidios.

La otra respuesta que da el Gobierno radica en la extensión de la cuarentena: ante la consulta a varios funcionarios, la respuesta fue un doble tick azul en Whatsapp.